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Conjunto Coral Estudiantil recorre iglesias patrimoniales de Santiago con galas musicales

Conjunto Coral Estudiantil recorre iglesias patrimoniales de Santiago con galas musicales

Cuenta la leyenda que, en julio de 1791, un enviado secreto se presentó en casa del compositor Wolfgang Amadeus Mozart, para encargarle una Misa de Réquiem, composición musical que se interpreta vocalmente con el texto litúrgico de la misa de difuntos. Tiempo después, el músico fue convocado para escribir la ópera La Clemencia de Tito, obra que enaltecería la asunción de Leopoldo II de Austria, como Rey de Bohemia.

Al subir a un carruaje que lo llevaría a la ceremonia real, fue abordado una vez más por el hombre encubierto. Superado por la situación de saber que la obra había sido solicitada por el conde Franz von Walsegg, en honor a su esposa recientemente fallecida, Mozart, obsesionado por la muerte de su padre y con vínculos con la francmasonería, creyó que el personaje misterioso era un enviado del destino, y que este Réquiem sería el de su propio funeral. Lo que nunca llegó a saber, fue que el conde von Walsegg, tenía el mal hábito de encomendar obras a compositores conocidos, concibiéndolas como suyas en los conciertos privados que daba en su palacio.

Como en un acto premonitorio, W. A. Mozart dejaría de existir el 5 de diciembre de 1791, y no alcanzaría a culminar el Réquiem para su muerte, que sería terminada por su discípulo, Franz Xaver Süssmayr.

Una alianza en torno a la música

Con aforos completos y de manera gratuita, bajo la dirección general del maestro Eduardo Jahnke Rojas, el Conjunto Coral Estudiantil Usach, la Orquesta Interfacultades UC, el Coro USM-Santiago y el Gran Coro UC, realizaron cuatro conciertos del Réquiem de Wolfgang Amadeus Mozart, en diferentes edificios eclesiásticos de la ciudad.

Las galas musicales comenzaron el jueves 27 de marzo, en el Templo San Agustín; seguido del martes 2 de abril, en la Parroquia de la Divina Providencia; el jueves 4, en la Basílica del Santísimo Sacramento, culminando el domingo 7 de abril en la Catedral Metropolitana.

En palabras de la directora del Departamento de las Culturas y las Artes Usach, María Paulina Soto Labbé, al igual que los otros 5 elencos vocacionales de la Universidad, el Coro constituye un espacio en donde el estudiantado aumenta sus habilidades, destrezas, valores, conocimientos y saberes, que son fundamentales para la formación integral. “El que hayan participado en estos 4 conciertos en iglesias patrimoniales de Santiago, acompañados de sus pares de la Universidad Federico Santa María y de la Universidad Católica, constituye un escenario propicio para el desarrollo de estas cualidades, que marcan el sello usachino en un profesional como el que queremos formar”, enfatizó.

Marta Gajardo Pinto, directora del Conjunto Coral Estudiantil Usach, señaló que esta iniciativa comenzó a través de la colaboración que vienen realizando con otros elencos vocacionales. “Este es un coro interuniversitario de estudiantes, en el que ninguno estudia música en general. Nosotros aportamos con 25 coristas, que ven este concierto como una tremenda oportunidad de interpretar el Réquiem de Mozart. Ha sido todo un honor el poder contar con nuestro conjunto en este importante evento de la música”, expresó con orgullo.

Natalia Araya Dapremont, estudiante de tercer año de la carrera de Bioquímica, e integrante del Conjunto Coral Estudiantil, indicó que participar de esta instancia cultural es gratificante. “Aquí se aprende a compartir y a disfrutar, pero también, a comprometerse con las y los compañeros. El año pasado me integré cuando interpretamos El Mesías, de Händel, con este mismo coro interuniversitario, y cuando vi que ahora era el Réquiem de Mozart, lo recibí como un desafío bello y personal”, aseguró la estudiante.

Eduardo Jahnke Rojas, director del concierto, manifestó sentirse satisfecho por lo realizado y relevó el rol de Cruch en la creación de estos espacios de coordinación de acciones para la vinculación. “A veces nos dividimos por prejuicios, pero al final, cuando nos juntamos a cantar somos todos lo mismo. Unos viven en un barrio, otros viven en otros, estamos todos en la misma posición, no hay orientación sexual, credo político, ni religioso. El que canta bien, canta bien y punto, venga de donde venga, y por eso es tan enriquecedor este trabajo interuniversitario”, concluyó.

 

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