Investigación genera hallazgo que abre nuevas claves para comprender mejor el Parkinson

Francisco Leiva, estudiante del Doctorado en Biotecnología, publicó un estudio para entender la arquitectura y el rol de la regulación transcripcional en la enfermedad de Parkinson en pacientes latinoamericanos. La investigación revela nuevos antecedentes desde la biología molecular y epitranscriptómica.

En la fotografía aparece Francisco Leiva, estudiante del Doctorado en Biotecnología, en el laboratorio.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente el movimiento, causando problemas de sueño, dolor y dificultades para caminar o hablar. Suele avanzar lentamente y ocurre cuando se dañan las neuronas que producen dopamina, un neurotransmisor clave para el control motor.

A nivel mundial, el Parkinson se considera una de las grandes enfermedades neurodegenerativas. En los últimos 25 años, su prevalencia se ha duplicado y actualmente existen más de 8,5 millones de casos registrados en el mundo.

En Chile, se estima que alrededor de 30 mil personas viven con esta enfermedad, lo que la convierte en un problema de salud relevante también a nivel local.

Francisco Leiva, estudiante del Doctorado en Biotecnología de la Universidad de Santiago y candidato a doctor, es uno de los investigadores que enfocó su labor en el Laboratorio de Genómica, Ecología Molecular y Estudios Evolutivos en las modificaciones de ARN, denominadas epitranscriptómica, y su rol en las causas y síntomas que podrían permitir una detección más temprana de la enfermedad de Parkinson y, así, prevenirla o incluso curarla.

La sangre como ventana de estudio

Muchos estudios sobre el Parkinson se han centrado en el cerebro, debido a que es el órgano principalmente afectado por la enfermedad. Francisco Leiva y su equipo apostaron por la sangre como una alternativa menos invasiva y más viable para estudiar a los pacientes, sobre todo en comparación con muestras de líquido cefalorraquídeo, cuya obtención es más compleja.

“La decisión se sustenta en la evidencia de una posible relación entre los cambios en la sangre y los procesos que ocurren en el sistema nervioso, en parte porque en pacientes con Parkinson se ha descrito alteración de la barrera hematoencefálica”, explicó Francisco Leiva.

Partiendo de una base internacional de más de 10.000 pacientes latinoamericanos, obtenida con la ayuda de la Agencia Internacional Norteamericana de Salud, la Fundación Michael J. Fox y Parkinson Biomarkers, se realizó un estudio epitranscriptómico que arrojó 237 genes diferenciados entre pacientes y controles. Tras su análisis, se identificaron 12 genes clave relacionados con la enfermedad.

Francisco Leiva destaca: “La relevancia de estos genes está en que presentan metilación de ARN, una modificación química que puede cambiar la forma en que la célula lee y usa un mensaje genético. Tras revisar bases de datos especializadas, confirmamos que los 12 genes mostraban alteración en esta marca, lo que refuerza su posible vínculo con el Parkinson”.

En otras palabras, la presencia de esta marca química en el ARN sugiere que el modo en que la célula regula estos genes podría estar alterado en pacientes con Parkinson, lo que abre un nuevo camino para entender la enfermedad y los mecanismos que podrían participar en sus etapas tempranas.

¿Qué implica para la investigación del Parkinson?

El objetivo final de la investigación de cualquier enfermedad es encontrar una cura y reducir el número de personas que deben sufrir sus síntomas. Para Francisco Leiva, esto está muy claro, y señala que sus hallazgos son solo el comienzo de algo mucho más profundo que requiere mayor investigación y trabajo.

“Yo veo, tanto en el paper como en la tesis, que la epitranscriptómica -es decir, el conjunto de modificaciones químicas que regulan el ARN sin cambiar la secuencia genética- no solo está involucrada, sino que probablemente sea una pieza fundamental del proceso. Incluso, modular estos mecanismos podría ayudar a retrasar la enfermedad o, en un escenario más lejano, evitarla”.

Además, tiene certeza de que el estudio de las modificaciones del transcriptoma -las marcas que cambian la forma en que el ARN funciona- abre la puerta a un lenguaje completamente desconocido y, por ello, poco investigado.

“Mi frontera es conseguir curar esta enfermedad o detenerla; ese es mi norte. Desde mi aporte, en este caso, desde la genómica”, finaliza Francisco Leiva.

En el estudio también participaron el Laboratorio de Neurobiología, dirigido por el Dr. Luis Constandil; el Laboratorio de Neurociencia, del Dr. Bernardo Morales; el profesor de la Facultad de Medicina de la Usach, Dr. Pedro Chana-Cuevas; y el Dr. René Vidal, de la Universidad Mayor.

Lee el estudio completo aquí.

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