Soy Usach

Español

Marcela Guerra Herrera, usachina y primera mujer en asumir la gerencia general de la Corfo

Marcela Guerra Herrera, usachina y primera mujer en asumir la gerencia general de la Corfo

Es la primera mujer que asume en la gerencia general de Corfo y es Usachina. Se trata de la ingeniería Civil Industrial, Marcela Guerra Herrera, quien llega justamente a ocupar este cargo cuando la Institución pública cumple 83 años de vida. 

El programa Sin Tacos Ni Corbata de Radio Usach conversó con ella y quisimos en esta nueva edición de Soy Usach extraer el contenido de esta entrevista por lo significativo de este nombramiento.

Marcela Guerra es parte del equipo de la Corporación de Fomento de la Producción desde 1993. Ya en 2008 era la responsable del diseño y la implementación que transformaría a las subgerencias que conforman la Gerencia de Administración y Finanzas, para luego asumir como Jefa de Unidad de Gestión y Seguimiento de Proyectos de la misma.  

En 2012 forma parte de la Gerencia de Redes y Territorios, como subgerente de Canales de Distribución, para más tarde ser promovida como subdirectora de Operaciones y Procesos, puesto que ocupaba hasta la fecha de su nombramiento.

“Estoy muy agradecida de esta nueva oportunidad para seguir aportando con mi trabajo y experiencia a lo que hacemos desde la Corporación. Sabemos que hay nuevos desafíos por delante y no me cabe duda que junto al equipo humano desplegado a nivel nacional, podremos lograr cumplir con el plan de trabajo que se nos ha encomendado”, afirma.

Añade que “como país enfrentamos el desafío de poder hacer un cambio en la estructura con la que la economía se va a sostener de aquí adelante. Y la Corporación de Fomento de la Producción está llamada a ser un aporte”, añade. 

Refiriéndose a  la relevancia de que una mujer asuma este puesto, expresa que  es muy importante, porque los equipos de trabajo integrados por mujeres suben su productividad y se adaptan mucho mejor a los cambios y a los desafíos. “En mi caso es un tremenda responsabilidad; porque lo más difícil de ser la primera mujer en cualquier cargo importante es  no ser la última. Hay que abrir los caminos…”

Marcela ingresó a la carrera de  Ingeniería  Civil Industrial en 1988 para egresar en 1993. Sobre el sello de nuestra Casa de Estudios, la gerenta general de Corfo dijo que “en la Usach aprendí a valorar la riqueza de la diversidad y la pluralidad.  A mí me tocó estudiar en un colegio particular donde uno vive en una especie de burbuja con gente similar; teníamos la misma experiencia porque vivíamos todos relativamente cerca. Llegar a la Universidad de Santiago me mostró gente diversa y me enseñó a trabajar colaborativamente, poniendo lo mejor de uno pero buscando lo mejor del otro. En la Usach se valoran las diferencias”.

La nueva autoridad de la Corporación de Fomento de la Producción recordó con cariño a sus profesores y compañeros de generación, a la vez que comentó que su paso por la carrera no estuvo exento de dificultades. “Entrabamos a los laboratorios de Física. Éramos poquitas mujeres en Ingeniería Civil Industrial con respecto al número de hombres y no nos querían siquiera dejar atornillar las mariposas de los laboratorios, porque nos decían que se podían caer las estructuras, pero ahí uno aprende a demostrar su propio valer. Fueron complejos momentos, pero bonitos a la vez”, remarca.

 

Maricarmen Tapia, jefa del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del MINVU: “hay que incorporar la visión de la mujer en la Arquitectura”

Maricarmen Tapia, jefa del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del MINVU: “hay que incorporar la visión de la mujer en la Arquitectura”

Se considera un ejemplo de lo que permite la gratuidad y las universidades públicas. Sus padres fueron primera generación en ingresar a la Educación Superior Estatal. Maricarmen Tapia Gómez siguió ese camino y se tituló en la Escuela de Arquitectura de nuestro Plantel; hoy se desempeña como jefa del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Para asumir este importante desafío retornó al país desde España donde realizó un doctorado en urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña y en noviembre de 2021 ganó la postdoc del Estado Español, María Zambrano, donde fue contratada como investigadora distinguida.

Recuerda que sus padres siempre le hablaron de la Universidad Técnica del Estado, por ende, había una inclinación muy clara por llegar a la Usach a hacer su pregrado. Ella formó parte de la primera generación que ingresó a la carrera. “Había de todo por hacer. El programa tenia materias muy entretenidas como construcción en barro, vivienda social. Lo social siempre fue algo que me atrajo. De esa época recuerdo un primer trabajo. Tuvimos que hacer, unas maquetas 1 a 1 escala real y trabajamos muchos días en la construcción que está en la parte del aparcamiento de la Escuela. Nos sentíamos haciendo algo de verdad. También los murales que pintamos en los distintos momentos de la carrera y por supuesto los amigos que hasta hoy mantengo, son parte de muchos recuerdos que guardo con cariño de la Universidad de Santiago de Chile”, relata.

Ligada a lo social

La jefa del Centro de Estudios de Ciudad y Territorio del MINVU comenta que desde pequeña le preocupó la injusticia social. Estudió en un colegio público donde fue testigo de casos de violencia intrafamiliar, allegamiento y hacinamiento, pero también de una gran fuerza de las familias por salir adelante.

¿Cómo se responde a la desigualdad desde las materias propias de tu carrera?

_La desigualdad nunca me resultó natural. Cuando descubrí la parte de urbanismo y de vivienda social entendí que nuestra profesión también tiene un rol social y que no se trata solo de proyectos de grandes presupuestos o para personas de altos ingresos. Fue así como me especialicé en urbanismo, en estudiar a la ciudad como un ser vivo con todas sus disfuncionalidades y sus desigualdades; buscar la forma de hacer que estas ciudades tengan mayor integración a los sistemas naturales; que se genere menor contaminación y haya espacios de encuentro. Desde joven veía la necesidad de que la Universidad se acercara a ese rol social, a intervenir en los problemas de la mayoría. Entiendo que es necesario aprender cuestiones teóricas y de diseño, pero también creo que ese diseño debe aplicarse a las personas que más lo necesitan; la arquitecta y el arquitecto pensando en mejorar sus viviendas, sus barriosCreo en el necesario rol social de la Universidad de Santiago al formar profesionales comprometidos con su entorno; eso es esencial. Tuve la suerte de contar con profesores que me guiaron en esa inquietud. Alfonso Raposo influyó fuertemente en hacerme pensar en cuestiones complejas que no se resuelven de una sola manera; Rodolfo Jiménez que tenía esa sensibilidad hacia otras formas de construcción a escalas más pequeñas; Carlos Muñoz Parra con quien comencé a entender que había una disciplina que se llamaba urbanismo donde las ciudades se podían planificar; y Rodrigo Martin que, en la parte final de mi proyecto de carrera, fue un apoyo importante en terminar y graduarme.

Nombras solo varones, ¿qué pasaba con las mujeres en la Academia?

_Lamentablemente en mi formación siendo relativamente joven no tuve profesoras mujeres ni en mi pregrado ni tampoco en el doctorado. Creo que es una cuestión que está cambiando, pero es necesario incorporar la visión de las mujeres que somos la mitad de la sociedad. Gran parte de las estudiantes son mujeres, pero seguimos en un mundo muy masculino; en una situación de techo de cristal y discriminación en materia de sueldos y accesos a cargos.

¿Como ves el crecimiento de la construcción en altura en la ciudad de Santiago versus el aumento de los campamentos no solo en la capital, sino también en regiones?

La intervención en los espacios que están consolidados siempre es muy compleja, existen relaciones de poder, funcionalidades, personas, e intervenir en ellas afectas todo, lo que no es fácil. Creo que este crecimiento desequilibrado, la desigualdad y la inequidad que hay en áreas verdes, equipamientos y servicios entre una comuna y otra se repite en otras ciudades del país, o en cómo crecen grandes ciudades por una falta de provisión de bienes y servicios versus otras medianas y pequeñas. Se pueden hacer cosas diferentes. Hay países donde este desequilibrio no es tan agudo, pero implica un cambio de paradigma en entender dos derechos básicos que se aprobaron en la Convención Constituyente, como es el derecho a la vivienda digna y adecuada, y el derecho a la ciudad, relacionados con que toda persona tenga derecho a la salud y al bienestar integral.

Maricarmen ha sido una activa defensora de los derechos de las personas en la ciudad y el territorio, a través de organizaciones, publicaciones e investigaciones. De hecho, actualmente es la directora de la revista internacional Crítica Urbana.

Cuéntanos como nace Crítica Urbana 

_ La publicación nace como una necesidad de traspasar la acción individual para crear un espacio colectivo de aprendizaje a partir de distintas personas y distintas comunidades que están en la defensa de su territorio. Nuestro objetivo es aportar una mirada crítica hacia la realidad, pero desde nuestras disciplinas urbanas y territoriales, entendiendo hasta qué punto estas disciplinas reproducen la desigualdad y la discriminación estructural y hasta qué punto son funcionales a un modelo de desarrollo que está destruyendo nuestro planeta. El principal aprendizaje de Critica Urbana yo diría que es que no estamos solos, que hay muchas comunidades defendiendo sus territorios de cuestiones ambientales, sobre vivienda sobre identidad, genero, feminismo. Los conflictos son comunes. Las urbes deben ser más amables, se deben de reacondicionar para permitir la convivencia de todas las edades a la vez, desde los niños hasta los ancianos pasando por la gente que trabaja. Les invito a leer sus artículos.

Martín Tapia, Ingeniero Civil Mecánico: “Soy un agradecido de la educación pública”

Martín Tapia, Ingeniero Civil Mecánico: “Soy un agradecido de la educación pública”

Escuchar a Martin Tapia es recorrer junto a él toda una vida dedicada a la Ingeniería. Es un enamorado de su carrera, pero por sobre todo de la Escuela de Artes y Oficios, de la UTE y de nuestra Universidad de Santiago y no lo disimula; por el contrario cada vez que puede reconoce que en la EAO vivió los mejores años de su vida. “No te puedes imaginar lo que fue ingresar a la Escuela de Artes en los 70, escuchar a Los Jaivas y ver a tantos jóvenes como yo, disfrutando de aquellos pastos y de su vocación. Yo estaba cansado de la formalidad del Liceo 6 de hombres de San Miguel. Le debo todo a la EAO. Fue una revelación para mí”, expresa.

Martín fue uno de los tres nominados a Egresado de Excelencia en la Categoría Impacto en Innovaciones Productivas y Desarrollo Tecnológico. Desde pequeño se consideró un niño inquieto. Esa capacidad unida a su habilidad en el dibujo lo acercó al tallado, a la orfebrería, a la pintura y qué mejor lugar para desarrollar su vocación que la EAO, a la que llegó porque un amigo de su familia se la recomendó y no se arrepiente de haber ingresado a la carrera de Técnico en Fundición. “Tu entrabas y había una rotación por todos los talleres y especialidades que ofrecía: electricidad, mecánica, instalaciones sanitarias, textil etcétera. Se abrió entonces la posibilidad de entrar a la Universidad Técnica por mis buenas notas y un  buen resultado en la Prueba de Aptitud en 1975. Quedé en Ingeniería de Ejecución Mecánica en la  UTE el 76 y me recibí el 82. Ahí estaba mi vocación”, recuerda.

 Cuéntanos de tus diseños innovadores en este trabajo de décadas.

_No hallaba la hora de practicar lo que había aprendido. El 82 había escasamente trabajo en el PEM y POJH. Un amigo reparaba sillones de dentistas, que eran parecidos a los de peluqueros; junto a él confeccioné el primer sillón dental anatómico en Chile. Tenía apenas 22 años. Nos transformamos en una pequeña maestranza y comencé a trabajar en tecnologías alternativas, molinos de viento, cosechadoras, secadoras de fruta. Luego entré a una empresa muy destacada del mundo ingenieril que se llamaba Makina Industrial .Ellos buscaban un ingeniero, llegué a ser subgerente, liderando proyectos innovativos con máquinas para el área de la minería, forestal, textil  e incluso para la defensa nacional.

Fue entonces cuando en los años 90, se integró a Cardoen que había salido del negocio de las armas para irrumpir en el mundo civil trabajando en desarrollo minero, pero las utilidades no fueron lo que la empresa esperaba, puesto que no se comparaban con las que recibía del mundo militar. Martín emigró a una empresa de FAMAE como gerente de ingeniería en el desarrollo de proyectos. Era época de boom industrial con el regreso de la democracia y la apertura de Chile al mundo. Fue allí donde continuó con el desarrollo minero. “El 93 hice un equipo que denominamos maquina Enlainadora Autotransportada que hasta el día de hoy todavía funciona en Codelco Chuquicamata”, recuerda.

Años antes ya había diseñado maquinas controladas por computadoras muy avanzadas para aquel tiempo, pero en 1994 dejó esta empresa de FAMAE e ingresó a la empresa canadiense IMAC que se instaló en Chile. Allí diseño el primer manipulador de neumáticos de camiones mineros en el mundo. Luego de alcanzar la gerencia general en nuestro país posicionando a la empresa como líder de equipo forestal y minero, haciendo productos muy avanzados en el continente, se fue a la matriz en Canadá, para luego volver al país y crear su propia empresa MTM Ingeniería.

¿Los buenos contactos y el reconocimiento empresarial te permitieron independizarte en Chile?

_Chuquicamata fue un buen receptor. Nacieron productos exitosos en la línea de la minería abierta. Creamos el primer equipo de enrolladores de cable energizado que era único en el mundo, Vatiored. En Codelco hay profesionales que gustan de hacer desarrollo, pero pocos se atreven. Uno nos pidió un equipo que luego denominamos “extractor de eje de giro, maquina muy compleja y eficiente para el mantenimiento de palas mecánicas. En 2003 diseñamos un equipo de manejo de postes eléctricos. Esos tres equipos fueron expuestos en una exposición de Codelco como el desarrollo más interesante que había tenido la compañía, pero ni siquiera nos llamaron para invitarnos. En nuestro país existe el desapego entre la gente que es capaz de hacer cosas y el cliente. No hay fidelidad para el reconocimiento. Hicimos tantas cosas exitosas para Codelco, pero esto te va moldeando; son palos que dan en  el corazón. No importa tanto el dinero, sino el desarrollo que es poco reconocido.

MTM Ingeniería también dedicó desarrollo para el mundo ferroviario luego que  las empresas estatales se deshicieran de esta área, quedando solo para pasajeros a través de EFE. Los privados heredaron los problemas del mundo público y su empresa terminó desarrollando carros ferroviarios. 

La pandemia golpeó también su industria me imagino.

_Si, tuve que especializarme en asesoría a empresas industriales, portuarias, ferroviarias y robóticas. Aquellos equipos mineros que diseñé y vendí durante mi trayectoria hoy requieren de repuestos y a eso también me dedico, pero estoy en una etapa más reflexiva. La experiencia de los años en este país no es valorada. A los 50 años somos viejos para el mercado. Nos tratan como un cacho; algo muy distinto a los países desarrollados.

Al rescate de la historia

Actualmente  Martin Tapia es director de la Asociación Gremial de Egresados de Ingeniería Mecánica de nuestra Universidad, Agedimec. Su intención no es solo volver a la Universidad, sino devolverle a nuestra Casa de Estudios todo el conocimiento que le brindó. “Fui  afortunado de haber estudiado mis primeros años de Ingeniería de Ejecución Mecánica gratis  porque había un corte según los ingresos, solo pagué el último año de mi carrera. Mis profesores fueron excelentes. La Escuela de Artes y Oficios me dio todo. Algunos de esos profesores aún son académicos en la Usach. Me formaron, ratificaron mi vocación. Soy un agradecido de la educación pública. La EAO, la Universidad Técnica del Estado y la Usach tienen la raigambre tecnócrata que este país necesita. Soy parte de esa herencia. Es un deber volver. Queremos rescatar la historia de la ingeniería mecánica, posicionarla en el país. La mecánica es muy relevante, pero nadie la conoce. Nadie sabe que hubo un puente en el Viaducto del Malleco diseñado  por un atrevido y temerario ingeniero Victorino Lastarria,  que lo hizo mejor que los que hacía Eiffel; o que hubo un niño de 18 años que construyó en Temuco un avión en 1920 o que el quinto submarino del mundo se hizo en Chile. Tenemos olvidada nuestra historia mecánica. Mi intención es decirle a  los estudiantes que se crean el cuento y se vistan del conocimiento, reconozcan donde están. La Usach tiene esta huella de aporte tecnológico de la que orgullosamente soy parte”.

 

Josefa Reyes Morales, periodista: “En la Usach aprendí sobre la responsabilidad social”

Josefa Reyes Morales, periodista: “En la Usach aprendí sobre la responsabilidad social”

Josefa Reyes Morales es primera generación de su familia en egresar de la Educación Superior. Recuerda que antes de estudiar Periodismo recorrió las ferias del postulante de varios planteles, pero llegó a la Usach y sintió que la acogieron de inmediato sin preguntarle antes su puntaje en la PSU. Hoy es la encargada de comunicaciones del Colegio Marista Marcelino Champagnat de la Población El Castillo, en La Pintana, y los alumnos agradecen el ímpetu con que llegó a revolucionar su día a día.  

Caminamos junto a Pepi, como la conocen sus más cercanos, por los pasillos de la Escuela de Periodismo y reconoce cambios en la infraestructura. Cruzamos el primer umbral y de inmediato, con una sonrisa, me invita a conocer a Jesús. Se trata del joven que, por años, ha estado a cargo del quiosco de la fotocopiadora. Se estrecha en un abrazo apretado con él y le promete regresar a conversar. Luego, bajamos por la escala que nos lleva a las salas de radio y audiovisual y se reencuentra con Rodrigo Robledo con quien se pone al día de las novedades.

Recuerda su defensa de tesis con emoción porque fue un momento que la marcó en lo que sería su futuro profesional. “Se trató de representaciones sociales del cuerpo gordo en preadolescentes. Es decir, cómo este grupo identificaba ciertos rasgos corporales y hacía una construcción en torno a la belleza y al reconocimiento de sus cuerpos. Ocupé unos capítulos de Los Simpson para forzar el estereotipo corporal y lo evaluamos con un grupo de niños en estado de vulnerabilidad en Puente Alto. Mi nota fue un “Glorioso 7” dijo el profe, y en ese momento entendí que debía enfocarme en los medios de comunicación y la mediación con los pequeños y los adolescentes”.

La estigmatización de la Población El Castillo

Pepi recuerda que estaba tan agobiada antes de la defensa de tesis que apenas dormía y rezaba para que terminara pronto ese proceso. “Le pedía a Dios que me ayudara y me mandara después donde quisiera”. Pasaron tres días y la llamaron del colegio donde actualmente trabaja para informarle que habían recibido su curriculum. “Yo no lo mandé. No se cómo lo recibieron. Me dijeron que tenía el perfil del profesional que buscaban para comunicaciones. Ahí me calzó todo”, expresa.

Este establecimiento educacional de la Población El Castillo pertenece a los Hermanos Maristas. Tenía un déficit de vinculación con la comunidad y necesitaban un profesional que mediara en esa área a través de redes sociales. “No me cuestioné nada. Solo sabía que tenía que hacer un buen trabajo”, relata.

Y así fue, mejoró el uso de las Redes Sociales y con el tiempo armó una academia de audiovisual para que los niños se expresaran en un espacio que no tenían. “Ellos usan celular y hacen videos todo el día. No era difícil que se sumaran al proyecto. El primer año fueron 6; luego 40. Así comenzamos a generar contenidos para la página web del colegio que cuenta con 2.370 alumnos”.

 ¿En plena pandemia armaste un proyecto de radio también, y por eso entre otras cosas fuiste nominada al premio de Egresada de Excelencia en nuestra Universidad, ¿no?

_ Si, quise vincular a los niños con la comunidad. La iniciativa surgió de la necesidad de conectar a las/os estudiantes que tienen un acceso limitado a Internet, porque El Castillo esta estigmatizado como una zona roja y así entregar clases durante la emergencia sanitaria a través de la radio. Ahora estamos con una academia de periodismo. La población tiende aislarse de todo y siento que tienen que salir de eso. Para ello, deben darse cuenta de todas las cosas buenas que hay en esta comunidad. El tema es cómo lo entregas, y la respuesta es a través de las comunicaciones. Los rectores creyeron en mi y en mi idea, y hoy Periodismo es clase obligatoria en el colegio. Todas y todos los estudiantes son periodistas por un día, hacen noticias, reportean, transmiten el contenido que ven en las salas transformándolos a las distintas plataformas… Es una traducción del aprendizaje del aula simplificada a la comunidad. Este es mi gran proyecto, que lo quiero como a un hijo.  Ya a cuatro años, veo el resultado en los jóvenes que van saliendo del taller, conversan sin miedo con las personas que no son del territorio, antes no era así, costaba mucho; tienen iniciativas sociales de apoyar causas a través de las comunicaciones, con sus habilidades adquiridas… Siento orgullo de ellos. 

Nos comenta también del proyecto de integración comunicacional con familias haitianas en el colegio, que busca traducir toda la información escolar a Creole y así puedan usar las plataformas. Los mismos estudiantes con familias haitianas colaboran con esta traducción y los hace ser más partícipe de la información y referentes dentro de su comunidad.

Sin embargo, es enfática en señalar que “no podemos normalizar lo que nos pasa en La Pintana. Hay toda una población que no tiene Internet, elemento básico para lograr conectarse con el mundo, porque algunos piensan que son malos o se roban las cosas. ¿Dónde está la integración?, se pregunta.

¿Algunas/os estudiantes ya han seguido tus pasos hacia la Educación Superior?

_Llevamos dos generaciones de egresados y tenemos casos de jóvenes que siguieron las comunicaciones en la Universidad. Uno estudia periodismo y una ex alumna Publicidad; otros se decidieron por otras carreras, pero siempre llevan el lenguaje audiovisual a sus clases, al desarrollo de sus trabajos. Es un plus de formación que les entregamos conjuntamente con las habilidades blandas.

Junto a Pepi seguimos caminando por la Escuela de Periodismo y recuerda los periodos de paralización estudiantil que vivió. “Habían causas que valían la pena”, remarca. De pronto se detiene, golpea la puerta e ingresa a una oficina. Saluda cariñosamente a Vanessa Ferrada, secretaria de la Dirección de Carrera y sus ojos buscan rápidamente a Marisol Campos, secretaria de la jefatura de carrera, a quien abraza con emoción. “Es que ella nos solucionaba todos los problemas que teníamos”, afirma. Luego subimos al segundo piso y se reencuentra con su profesor de Metodología de la Investigación, Pedro Reyes y con Iris Colil, profesora de fotografía, quienes le comentan que una de las demandas estudiantiles de antaño se hizo realidad y su rostro se ilumina de alegría y orgullo.

 ¿Qué sientes cuando caminas por estos pasillos y te reencuentras con tanto afecto académico y de las funcionarias?

_La Usach fue muy importante para mí. Aprendí mucho de lo técnico, pero también de habilidades humanas que sirven para mi trabajo: ser receptivo, amable, tener un buen trato para las/os otras/os, es un sello que me entregó mi Universidad. Vuelvo a vivir la solidaridad de mis compañeros, la amabilidad de los académicos y la preocupación de las secretarias y tías/os del aseo por saber cómo me sentía. Pienso en Jesús, Sergio, en la Mary (a quienes abrazó antes) y se me llena el corazón de amor, son emblemáticos para mí en esta Escuela. Tengo que mencionarlos. Te reitero, aquí aprendí a tener responsabilidad social. Uno se transforma en un profesional que debe a ocupar sus habilidades para hacer de esta una mejor sociedad. Lo que hago es porque lo aprendí aquí en la Usach y hoy, le doy continuidad en el colegio en el que felizmente trabajo.

Karina Cisterna, Ingeniera Civil Industrial: “la Usach aporta un pensamiento crítico sistémico distinto a otros planteles”

Karina Cisterna, Ingeniera Civil Industrial: “la Usach aporta un pensamiento crítico sistémico distinto a otros planteles”

Situémonos en abril de 2020, pleno periodo de pandemia; una etapa en que muchos negocios se fueron literalmente a pique, salvo aquellos que se reinventaron. Karina Cisterna Muñoz había fundado cinco años antes un exitoso emprendimiento: AHA Inclusión, una consultora en la que asesoran a empresas para la Gestión Cultural de Inclusión de personas de distintos grupos de diversidad, tales como: discapacidad, generaciones, migración, diversidad sexual e identidad de género, entre otros.

Su sueño estaba a punto de perderse a causa de la crisis sanitaria. “Una mañana me di cuenta que todas las empresas nos informaban que los procesos se congelaban. Caminábamos en círculo. Fueron dos semanas durísimas” relata, pero la pandemia también llegó para rescatar los temas de corresponsabilidad y en dos meses, esta ingeniera civil industrial de la Universidad de Santiago revirtió el sombrío escenario y el negocio volvió a surgir, seguramente porque en cada usachino hay un temple y un espíritu tenaz que los impulsa a salir adelante como sea. Aunque suene dura la palabra “somos aperrados”, remarca.

Karina se interesó recién en la enseñanza media por su futura carrera. “Mis padres dieron un verdadero salto al vacío, optando por no llevarme a un colegio técnico y apostando por mi futura educación superior estatal”. Fue una profesora de matemáticas quien la orientó a postular a Ingeniería Civil Industrial y no se equivocó. Años más tarde se convertía en primera generación de su familia en egresar de la Universidad.

¿Por qué elegiste la Usach?

_No sabía mucho en que consistía la carrera, pero me encantó. Mi primera opción fue siempre la Usach, porque tenía buenas referencias cercanas de los profesionales que allí se formaban. Si bien me habían ofrecido una beca en la Universidad Católica considere que no era el Plantel que me representaba. Comencé a averiguar más y percibí en la Universidad de Santiago un tema valórico que estaba más de acuerdo con mis puntos de vista y planteamientos de vida. En el Plantel se formaban ambientes colaborativos con otras carreras. Eso influía en la forma de ir desarrollándote como profesional. Hay un componente técnico y social que va mucho más allá de la formación académica. Nosotras/os debemos pensar cual es nuestro rol en la sociedad, que no es solo ganar dinero, sino cómo impactar a las organizaciones.

Generalmente los años de estudios universitarios están matizados por un componente de reivindicaciones que impactan en los jóvenes. ¿Fue tu caso?

_ Yo venía de una familia muy estricta. Mi papá era militar, pero me gustó mucho el ambiente estudiantil que tenía algo que decir en las calles. Me di cuenta que tenía que ver con una legitimidad de voces, una perspectiva de incorporar demandas sociales que eran justas. Ahí desarrollé mi lado activista que lo mantengo hasta el día de hoy.

Karina terminó su carrera en cinco años. Su hermano seguía sus pasos y los recursos no eran suficientes para que los dos estuviesen estudiando al mismo tiempo en la Universidad. Fue ella, quien con su primer trabajo pudo apoyar las finanzas del hogar. Un profesor le ofreció hacer una pasantía en Codelco, mientras también elaboraba su tesis. Por su buen desempeño se quedó trabajando allí por cinco años, con proyectos mineros en Santiago, Colina y Calama.

¿Cuándo aparece AHA inclusión en tu horizonte?

_La minería era una gran oportunidad económica, me permitió ayudar a mi familia, que mi hermano viajara a Estados Unidos y comprar mi primera casa, como también entender que las regiones están muy abandonadas, pero no era lo mío. Postulé junto a mi esposo, que también es usachino, a una beca en la Universidad de Chile. La ganamos e hicimos un MBA, con mitad de tiempo en Chile y la otra parte en Hong Kong. Tengo doble titulación. Cuando volví al país y con el conocimiento cultural asiático, sentí que la diversidad de las personas me interesaba y ahí nace mi consultora actual. En un café con compañeras del MBA nos sentamos a conversar…yo tenía la posibilidad de volver a la minería, lo intenté de nuevo, pero no me gustó. En 2015 surge AHA Inclusión, la razón por la que he llorado y no he dormido, particularmente en el periodo más duro de la pandemia. Somos una consultora que se dedica a hacer que otras empresas se den cuenta que la diversidad y la inclusión son importantes. Entre capacitaciones, políticas, procedimientos, vamos cambiando la cultura organizacional. Estoy convencida que construimos así un Chile mejor, porque hemos visto los cambios.

AHA Inclusión con sus seis años de vida asesora a empresas de Chile y Latinoamérica, tales como Soprole, IBM, Accenture y Agrosuper. Su trabajo los ha llevado a recibir importantes distinciones, entre ellas el Premio Oro WEPs, iniciativa conjunta del Pacto Global de las Naciones Unidas y ONU Mujeres. Además, cuenta con el Sello Compromiso Migrante, que entrega el Estado de Chile, a quienes destaquen por la inclusión, el enfoque intercultural y la no discriminación en su composición interna, gestión, y relación con el entorno.

“El reconocimiento de la ONU es el que está más arraigado en mi corazón”, sostiene, “hay una deuda importante en temas de género en el mundo. Ese ha sido el trabajo más gratificante”.

Los temas de diversidad y género están muy arraigados en la Usach. ¿Hay algo de aquello en tu motivación por este emprendimiento?

_Estar en la Usach fue un cambio de vida para mí y mi entorno. Ser una mujer desarrollada, contenta con su carrera influye en otras personas, en lo que estamos haciendo en las empresas, en sus cambios. Mi visión es mucho más completa e inclusiva desde que me titulé. Eso ha hecho que pueda retratar de mucho mejor forma lo que significa la diversidad y la inclusión. Si bien el tema se gatilla en Hong Kong por el contraste cultural que viví, valoro los distintos puntos de vista que recibí en la Usach. En otros planteles eso no se ve. Es muy potente. El perfil de la Usach te permite un pensamiento crítico más sistémico, que es muy valorable afuera.  El mundo real no es el de contar con todos los recursos posibles para hacer cosas; tienes que improvisar, gestionar y diseñar, arreglártela como puedas. Eso lo recibes en la Universidad de Santiago y es un sello de nuestra Casa de Estudios, de mi alma máter.

Eduardo Ergas Weisner: Premio a la Excelencia en Vinculación con el Medio, Categoría Impacto Territorial Comunitario

Eduardo Ergas Weisner: Premio a la Excelencia en Vinculación con el Medio, Categoría Impacto Territorial Comunitario

Eduardo Ergas nos recibe en las dependencias de la Casa Museo Fundación Ecoscience Chile, en   Vitacura, un verdadero oasis dentro del mundanal ruido de la ciudad. Es el fundador y presidente de esta entidad que busca crear puentes entre la ciencia y la sociedad.  Ya les contaremos más de eso.
 
Este titulado de Ingeniería Comercial de la Facultad de Administración y Economía, estudió sus primeros años en un colegio privado del sector oriente donde –según declara- no fue feliz. “No era buen alumno, tampoco deportista, me hacían bullying. Lo pasé pésimo”. Tras dar la Prueba de Aptitud Académica -en esos años podías hacer hasta 10 postulaciones- la sexta fue para ingresar a la Universidad Técnica del Estado y optó por Licenciatura en Matemática y Computación, que ya en 1979, contaba con el Departamento más grande de Latinoamérica. “Ahí descubrí un mundo nuevo, variado, irreconocible, con compañeros que amaban las matemáticas, que querían ser profesores. Allí me encontré… sentí que pertenecía a la entonces UTE que dos años después pasó a ser la Universidad de Santiago de Chile”, recuerda.
 
Eduardo es hijo de antropóloga, y conocer a todo tipo de jóvenes, pasando por sus creencias, ideologías, aptitudes y actitudes, hasta la clase social de donde provenían nunca lo había experimentado. “En ese colegio del barrio alto nos vestíamos todos iguales, con corbatita y camisa, pero aquí encontré este mundo tan diferente que me hizo fascinarme por las matemáticas, por la gente y sus motivaciones; además comencé a hacer mucho deporte.  Tuve un montón de amigas y amigos. Luego me cambié a Ingeniería Comercial, convalidé algunos ramos en la FAE y descubrí lo que es la pasión, tal vez la más grande de las fuerzas humanas”, relata.
 
¿Qué te enseñó esta carrera que te transformó en el hombre exitoso que eres actualmente?
 
_Ingeniería Comercial me enseñó a convertir mis pasiones en proyectos y estos proyectos en realidades. Es magnífico. Aprendí a administrar, a hacer flujos… la contabilidad que es tan importante la traspasé a mi hijo cuando apenas tenía 6 años de edad... aprendí a interactuar con profesores, tener opinión y lo segundo es mi grupo de amigos que conservo hasta el día de hoy y con los cuales nos vemos regularmente. Fue una magnífica experiencia.  Si pudiera retroceder el tiempo y me ofrecieran escoger una universidad, no lo dudaría ni tan solo un minuto, porque lo que aprendí en la Universidad de Santiago de Chile, sobre todo en temas humanos, no tiene comparación. El trato con una diversidad de personas, alinear objetivos, cómo buscar los win win, es lo que debería enseñarse en todas las universidades.
 
Se detiene a hablar con cariño de su grupo de amigos “AMICI” de la Facultad de Administración y Economía. Se denominan así por la traducción de amigos en italiano. Son los mismos que durante el último año de la carrera participaron del primer concurso de inversión que hizo la Bolsa de Comercio de Santiago para alumnos universitarios. Obtuvieron el segundo lugar y el premio en dinero lo invirtieron en acciones. Estuvieron tres años juntos y les fue bastante bien.
 
Eduardo tiene una hija cineasta, otra antropóloga y otro que estudia ingeniería física. Desde muy pequeños y pequeñas los expuso también a los fósiles, a las ágatas, a las puntas de flechas, a los insectos, que hoy pueden verse en una de las salas de la Fundación, perfectamente mantenidos y que sobrecogen tan solo al observarlos. “Hemos ido buscando mucho de lo que la vida tiene para dar y generalmente es invisible. A cada persona que trabaja conmigo les regalo una lupa de geólogo. Aprendes a ver lo que es obvio, pero que nadie ve”.
 
Financiando la pasión
 
Tras titularse partió a Europa. Estuvo dos años en Inglaterra haciendo clases de squash; trabajó en el departamento de contabilidad de una importadora de vinos y en Pizza Hut, hasta que ingresó al área latinoamericana de un banco en Londres. “Fue muy importante para mi aprender inglés…debería ser una materia obligatoria”, remarca. De vuelta en Chile siguió ligado a las entidades bancarias durante 13 años. Al poco tiempo de conocer a los fundadores de Endeavor abrieron las oficinas en nuestro país y Eduardo fue su primer presidente, tal vez una de las experiencias más marcadoras de su vida.
 
“Ahí descubrí el valor del emprendimiento que mueve montañas”-dice-. Junto a su mujer se fue a Palo Alto, a Silicon Valley, donde descubrió la ciencia. “Me impresioné al conocer a los científicos, seres humildes con tanto conocimiento, que buscan mejorar el mundo”. Armó un fondo de inversiones en capital de riesgo y bajo el gobierno de Ricardo Lagos fue nombrado director de la Casa de Chile en Silicon Valley. Retorno al país con esta lógica de cambiar las cosas. Creó la Fundación Ecoscience como puente entre Ciencia y Sociedad, y en el horizonte vislumbró la necesidad de que los niños de los sectores rurales conocieran la ciencia, por lo que activó una flota de buses que recorrían Chile. 
 
“La idea era aprovechar el Wow Moment. Ese momento en que las cosas tienen sentido, de un momento a otro.  La ciencia para mí es la forma de pensar en formato de pensamiento crítico, de pensamiento complejo, no lineal … eso era lo que hacíamos, pero con la pandemia se terminó. Impactamos a más de 36 mil niños con 3 mil profesores durante 18 años en un viaje de 1 millón de kilómetros. Además, esta Fundación financió más de 140 proyectos científicos y ecológicos por hasta dos millones de pesos cada uno. “En el periodo de Bachelet 1, por mi interés de traer tecnología e innovación al país me nombraron en el Consejo Superior de la Corfo”, destaca. Hoy lidera un par de importantes empresas.
 
Eduardo, son múltiples las iniciativas que ha emprendido con éxito en su trayectoria profesional, pero también ha dedicado su tiempo a las letras. ¿Qué hay de eso?
 
_Por cada historia de éxito que ves en mí, hay al menos 10 fracasos. El fracaso es parte inherente de la ecuación del éxito. Sí, escribí un libro sobre los alcaldes. Te preguntarás porque me interesé en ellos. Me di cuenta que la persona que más incide en la felicidad de la gente no es el Presidente de la República, ni los legisladores… son los alcaldes. Conocí a muchos todos muy bien intencionados, pero no bien preparados. Cada vez que les insinuaba hacer algún proyecto me recalcaban que no tenían los fondos, entonces decidí escribir este libro sobre 50 casos de éxitos en municipios alrededor del mundo en que no se necesitaba dinero. Después hice otro libro, que no salió a la venta, sobre mi abuela porque marcó mucho mi vida y hace poco lancé mi primera novela, es una novela muy negra y está escrita con seudónimo. Se vende hace más de un año y ya está traducida al inglés.   Mi actual proyecto es convertirla en una película por lo que estoy trabajando en el guión. Ya veremos si funciona.
 
Eduardo Ergas nos abre su corazón antes de finalizar esta entrevista para revelarnos el motor que lo lleva a emprender, en el más amplio sentido de la palabra: En un periodo de cinco años perdió a cuatro personas muy importantes. “Fue una pena devastadora por mucho tiempo, pero me di cuenta que la muerte existe y que llega en cualquier momento. Ha sido una visión que me aportó que no debo dejar nada para el futuro. La vida se trata de ‘hacer’; esto de la película es porque quiero vivir esa experiencia. Estas muertes me mostraron el camino para que la vida tuviese más sentido. Pienso que ni en mis sueños más audaces me habría imaginado lo que la vida me iba a entregar después de vivir el bullying en el colegio y ser aceptado por la comunidad de mi universidad, la Universidad de Santiago de Chile. Hay dos cosas que debieran enseñarse en todas partes: la pasión y la curiosidad”, concluye.

Marilén Cabrera, subsecretaria de Bienes Nacionales: “en la Usach aprendí a tener una visión global de las cosas”

Marilén Cabrera, subsecretaria de Bienes Nacionales: “en la Usach aprendí a tener una visión global de las cosas”


Caminar por los pasillos de nuestra Universidad o visitar las salas donde años atrás pasaste – según dicen muchos- los mejores años de tu vida, es una experiencia inolvidable para los egresados de nuestra Casa de Estudios.
Fue el caso de Marilén Cabrera, profesora de Matemática y Computación y hoy flamante subsecretaria de Bienes Nacionales. 

Acompañada de un café, lo primero que nos dice es “que grande que está la Universidad”. Nos detenemos frente al Paraninfo para hacer una pequeña sesión de fotos, mientras se deslumbra mirando cómo los nuevos estudiantes visitan y recorren las instalaciones del Plantel previo a su ingreso presencial a clases. “Me emociona ver a estos chicos y chicas”, expresa.

Ya de lleno en la conversación nos comenta que cuando era muy pequeña su madre debió enviarla donde su abuela a Ollagüe. Es que un incendio había destruido su hogar en Calama. Fue allí donde cursó su primer año básico. La familia de su padre (comerciante) es de origen boliviano, pero inmediatamente remarca que “en el altiplano todos somos un mismo pueblo. No tenemos el tema de las fronteras. Allí te conectas con el silencio del silencio”.

Las matemáticas son herencia de sus padres.  Primero entró a la Universidad Católica del Norte a estudiar Ingeniería Comercial, pero se casó y se vino a la capital. Quiso retomar la carrera en la UC en Santiago, pero no era su ambiente, así que rindió la Prueba de Aptitud Académica por segunda vez y postuló a Matemática y Computación en la Usach. “Me di cuenta que la Ingeniería Comercial no era lo que me hacía feliz. Eran las matemáticas. Sabía del glorioso pasado y tradición de la UTE y no dudé en ingresar a la Universidad de Santiago”.

Preparación para la vida

Fue dirigenta del Centro de Alumnos de la Facultad de Ciencia y como humanista postuló a dirigir la Federación de Estudiantes junto a Andrés Rengifo que fue el primer presidente de la Feusach , en aquellos años en que las protestas contra la dictadura se hacían cada vez más recurrentes. Luego postuló por segunda vez en la lista de la Concertación. Recuerda que entre el 84 y el 85, la represión se materializó con el ingreso de Carabineros al Campus en pleno periodo de manifestaciones. “Junto a Mario Martínez que coordinaba a la JDC realizábamos actividad política. Un día frente a Ruiz Tagle, él se detuvo y me comentó que traíamos cola (nos estaban siguiendo) así que debimos entrar rápidamente a la pastoral que estaba cerca de la Universidad. Dos semanas después Mario fue ejecutado”, recuerda.

Dentro de su periodo como dirigenta política, Marilén reafirmó todos los valores del humanismo, que no tenía- en ese entonces- expresión política. “Yo entro a la Usach y ya era humanista. Aquí desarrollé a la política que llevaba dentro”, insiste .

¿Qué le provoca volver a caminar nuevamente por este Campus universitario después de tantos años y a la luz de vivencias tan fuertes como las que relata?

_Siento que en la Universidad aprendí a relacionar, a tener una visión global de las cosas. El profesor Becerra nos decía que aprendiéramos a mirar, porque los árboles no dejan ver el bosque. Esta Casa de Estudios fue un Plantel combativo en materia de derechos sociales y lo sigue siendo. Esa posibilidad de expresión yo la agradezco porque reafirmó todos mis valores para ir a contrapelo de lo que el sistema quería imponerte, como el individualismo y la competencia. Acá yo encontré la solidaridad, el compañerismo, la fraternidad y el buen trato. Permíteme contarte una anécdota. Seguramente mi generación en Matemática y Computación recordará a Paz Aldunate (la Pacita), era de una elegancia increíble, chic total. Ella se prestaba para hacerse pasar por profesora cuando Carabineros entraba a la Usach con el fin de que no nos llevaran presos. Esto demuestra que independiente de cual fuera el pensamiento de cada uno, había respeto y solidaridad.

La actual subsecretaria de Bienes Nacionales remarca que ingresar a la Universidad es para prepararse integralmente. “Si no tienes inteligencia emocional o lo que se denomina habilidades blandas, no eres integral. Necesitas desarrollarte como ser humano, con esos intangibles que hacen tu vida. La Universidad no es solo recibir información, son los mejores años de preparación para ella”, sostiene.

La vida profesional de Marilén Cabrera se ha desarrollado en el campo de la capacitación a las empresas, pero sin dejar de lado la política. Fue fundadora del Partido Humanista. Bajo el Gobierno de Patricio Aylwin integró la División de Organizaciones Sociales (DOS). Fue electa concejal por La Florida. En 2000 se transforma en secretaria general del PH y después es su presidenta nacional. Menciona con cariño el trabajo en los programas de completación de estudios junto a alumnos del Pedagógico y la UTEM. Luego participó en la formación de Acción Humanista. Le siguió Chile Digno. Armaron Apruebo Dignidad junto al Frente Amplio y tras un fuerte trabajo territorial, recibió el llamado del propio Presidente Boric para sumarse al Gobierno.

Hoy instalada en las oficinas de la Subsecretaría de Bienes Nacionales en Alameda 720, Marilén Cabrera tiene clara las expectativas que se han generado con la nueva administración de Boric.

¿Cuáles serán los ejes de acción del ministerio al que ha llegado?

Tenemos que preocuparnos por la regularización de los títulos de dominio, que es una demanda muy grande. Hay muchos loteos irregulares, ventas y tomas de terrenos. Una vez más son las mujeres las que la pasan mal con todo esto. Debemos buscar terrenos fiscales para poder entregarlos a Vivienda y palear el déficit habitacional, particularmente en el norte producto de la migración. Además, tenemos el desafío de lo que ocurre en el Wallmapu. También hay que abordar el tema de las riberas de playas, ríos, lagunas, donde la gente muchas veces no tiene acceso. Hay que democratizar los bienes nacionales, que es lo que me inspira a estar en el Ministerio. Seremos un Gobierno en terreno. La gente está deseosa de ser escuchada.
 

Jeannette Jara, egresada de la FAE y futura Ministra del Trabajo: “Hoy se abre un proceso de cambio para Chile”

Jeannette Jara, egresada de la FAE y futura Ministra del Trabajo: “Hoy se abre un proceso de cambio para Chile”

Jeannette Jara se prepara a encabezar desde hoy  una de las carteras más importantes del Gobierno, el Ministerio del Trabajo y Previsión Social. Conversamos con la egresada, expresidenta de la Feusach y exprofesora de la Universidad de Santiago sobre el papel que cumplió nuestra Casa de Estudios los días previos a este cambio de administración.

¿Cómo ha sido su regreso a la Usach con tantas actividades antes de jurar como ministra de Estado?

_Muy significativa porque estoy en la Casa de Estudios donde me formé, donde además generé lazos de amistad y de compromiso importantes para mi vida. Hoy es un momento especial en que se abre un proceso de cambio para Chile e iniciar acá la previa a nuestras labores ha sido de una gran relevancia.

¿Qué le pareció que las autoridades de nuestro Plantel hayan facilitado salas y oficinas para que el Ministerio de Interior realizara sus reuniones?

_ Claramente fue una contribución que hizo como Universidad Pública para que se pudiera instalar un nuevo Gobierno que además trae  esperanzas de cambio al país y en esto el rol de la Usach ha aportado mucho porque es una Institución publica al servicio del bien común y esto ha quedado demostrado con hechos concretos en este momento histórico.

Refiriéndose a  los desafíos de la entrante administración y a días de haberse conmemorado un nuevo 8 de marzo, en conversación con los medios Usach reiteró que el Ejecutivo  va a liderar una agenda de género cuyo objetivo principal será transversalizar el enfoque de género en distintos ámbitos, donde toda la agenda pública mire esta área.

Las  medidas concretas ya están delineadas: avanzar en el derecho al aborto legal seguro y gratuito; en la educación no sexista; en una ley de identidad de género que permita el cambio de nombre y sexo registral desde los 14 años; en una solución habitacional para las víctimas de violencia intrafamiliar y avanzar en la eliminación de la objeción de conciencia institucional en lo que concierne al ejercicio del derecho al aborto en tres causales.

Cuando se instale en el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara avanzará en la inserción laboral de la mujer y la formalización del empleo, “porque las mujeres tienen un mayor nivel de desempleo que los hombres, por ende más lagunas previsionales y menores pensiones”, remarca.

Sobre la reducción de la jornada laboral, estima que es una corresponsabilidad efectiva y hoy se puede avanzar hacia las 40 horas semanales y llevar a Chile al nivel de los países desarrollados, pero, sin lugar a dudas una de las materias de mayor importancia a abordar durante el nuevo Gobierno será el tema de las pensiones.

Para la nueva titular del Trabajo y Previsión Social, el Presidente Boric ha sido enfático en recoger la voluntad del pueblo de Chile que aboga por mejores pensiones y un sistema de seguridad social que dignifique a las y los adultos mayores. “Queremos realizar un dialogo social indispensable, en un periodo breve que no se puede eternizar”, expresó en conversación con los medios de comunicación de la Universidad de Santiago.

Su corazón usachino.

En esta jornada histórica para el país , te invitamos a revivir parte de la conversación más íntima que sostuvimos con Jeannette Jara donde abordó su paso por nuestra Universidad, su periodo como dirigenta estudiantil, su formación profesional y su cariño por esta Casa de Estudios, por los estudiantes, administrativos y funcionarios, declarándose profundamente usachina.

La futura secretaria de Estado forma parte de la primera generación de administradores públicos que egresó el año 1996. Un año más tarde se tituló. En esta etapa de su vida fue electa presidenta de la Federación de Estudiantes y desde entonces ya sentía el llamado a  trabajar en políticas públicas orientadas al bien común.

¿Por qué eligió la Universidad de Santiago para estudiar Administración Pública?

-Mi padre había hecho un curso de perfeccionamiento a través del convenio CUT- UTE y para él había sido motivo de mucho orgullo estar en estas aulas. Por eso siempre me llamó la atención la historia de la Universidad. Estudié una carrera que tiene diversidad en la composición de sus alumnos, pero que nos transformamos en un núcleo de amigos y compañeros bien potente. De hecho, hasta el día, de hoy todos los egresados de la carrera estamos en una red y nos comunicamos permanentemente; además, nos divertimos, hacemos asados. Humanamente esta carrera es muy rica, pero tiene una formación muy rigurosa. Al principio como egresada puedes sentirte un poco insegura, pero al ejercer te das cuenta de la formación sólida de la Usach.

¿Fueron años difíciles en lo político durante su permanencia en la Universidad, pese a que ya hace un tiempo había retornado la democracia?

-Sí, fueron difíciles porque el neoliberalismo se había afianzado durante la transición y había una amenaza de algunos por radicalizar la subordinación al mercado en las universidades estatales. Desde el movimiento estudiantil logramos resistir a esa idea y nos movilizamos con el Confech para detener un proyecto de ley que se llamaba Modernización de las Universidades Estatales, pero en su matriz consideraba la privatización de las mismas.

 

Carlos Guerra, egresado de publicidad: “La Usach abrió mi mente. Ese trasfondo cultural te forma como persona”

Carlos Guerra, egresado de publicidad: “La Usach abrió mi mente. Ese trasfondo cultural te forma como persona”

Algunos de ustedes podrán coincidir conmigo en que una de características de la generación de los años 80 y principios de los 90 quizás, era la permanente exposición a los programas de televisión y también a los comerciales de la época. Otros dirán que todo tiempo pasado fue mejor, incluso en el tratamiento que este medio de comunicación audiovisual tenía de su contenido de entretención y publicitario, pero en fin…hoy este Soy Usach está dedicado a un egresado de publicidad que justamente se interesa por esta profesión mirando la TV desde su juventud. Se trata de Carlos Guerra, quien en los últimos días fue nombrado Director General Creativo de una de las Agencias más importantes del país y con 11 años de trayectoria, Jelly Comunicaciones.

Carlos cuenta con más 24 años de experiencia en el área de la creatividad publicitaria y ha trabajado con marcas como Falabella, Banco Estado, Banco Santander, Nike, Agrosuper, Carozzi, Entel, y CCU, entre otras.

Ha recibido más de 200 premios de la industria publicitaria, entre los que destaca un Cannes Lions, 8 Ojos de Iberoamérica, 63 premios del Festival de Achap, 14 Effies y 22 IAB Awards.

Recuerda que salió del colegio el 93 en Melipilla, donde recibió una base artística que siempre le llamó la atención. Un profesor de arte que venía de Suecia realizó un taller en el que incorporó mucho de la cultura pop y sus alumnos expuestos a la cultura de la televisión se interesaron por el tema. “Yo quería ser arquitecto. Puse 3 opciones en la postulación y la última fue publicidad en la Usach. En esa época me dedicaba a grabar VHS con contenido de TV para mis amigos, pero incorporaba inconscientemente más spot publicitarios que programas”, recuerda como anécdota. ”Finalmente me decidí por publicidad. Me dio miedo optar por arquitectura porque pensé que no contaría con las aptitudes matemáticas. Fue una buena decisión”.

¿Por qué te decidiste por la Universidad de Santiago de Chile?

_ Porque era la única estatal con la carrera. En esa época estaba la Escuela de Cine de Santiago y el Instituto de Mónica Herrera que también la impartían. Me interioricé en la malla y entrando a la Usach me gustó mucho. Siempre me llamó la atención el Campus de la Universidad. A nosotros nos tocó primero estar en la Facultad Tecnológica. En esos años Publicidad era una carrera técnica y duraba dos años. Recuerdo que estando ahí podíamos ingresar a clases de  periodismo o psicología. Era toda una experiencia convivir con estudiantes de otras carreras. Eso fue muy importante para mí como profesional.

Remarca que el perfil de nuestra Casa de Estudios “me abrió mucho la mente. Me sentía como en una película gringa con ese tremendo Campus. Además siempre había un trasfondo cultural muy grande que te va formando como persona”.

Carlos Guerra hizo su práctica e inmediatamente fue contratado para trabajar en la agencia Veritas de Jaime Celedón. Allí estuvo tres años. Luego pasó a  Zegers DBD durante cuatro meses. Fue director creativo en IDB/FCB cuatro años; siguió en BBDO cinco años y trabajó también en  GREY. En 2012 se integró a Draft y después a FCB; fue socio y director general de Bestia Publicidad, hasta que en enero de 2021 llega a Jelly Comunicaciones donde se desempeña como director general creativo.

¿Un director creativo es la cabeza pensante de las piezas publicitarias?

_ No necesariamente, pero uno dirige la comunicación. Te tienes que meter en los proyectos, orientar, elegir ideas, darle forma, sostener reuniones con clientes, etcétera, pero no es el rol sacar ideas, sino que es esa la virtud del equipo creativo que dirige y uno aplica la experiencia para guiar. La publicidad no ha cambiado mucho desde que salí de la Universidad de Santiago, lo que si se modificó es la ejecución y los formatos. Cuando un concepto es bueno, también es permeable a  distintos tipos de medios, pantallas o lugares de exposición. La creatividad es resolver problemas. Siento que se idealizan mucho estos títulos de director. La pega de un creativo es contar lo que la empresa ofrece, hacerlo recordable y memorable. La gente se expone a la publicidad. Nuestro trabajo es que sea interesante. Si en algún momento logras meterla en el habla, en la cultura popular es un tremendo gol. En Chile hay buenas ideas y creativos.

Las redes sociales en periodo de pandemia fueron esenciales, ¿no?

_Súper importante. Jelly es una agencia enfocada ciento por ciento al contenido en redes. Uno está todo el día expuesto al Smartphone. Es un canal fundamental. En ese tiempo en que yo estudié las redes sociales no existían, pero la experiencia de usuario te da la intuición de lo que como comunicador puedes colocar. Obviamente hay técnicas, alcances, métricas pero las ideas buenas siempre funcionan. Además Chile está lleno de creativos. Pasa algo en este país y a los 4 minutos hay 300 memes.

 

Alejandra Placencia, profesora de Estado en Filosofía y diputada electa por el Distrito 10: “La Usach es mi alma máter”

Alejandra Placencia, profesora de Estado en Filosofía y diputada electa por el Distrito 10: “La Usach es mi alma máter”

El 11 de marzo de este año, Alejandra Placencia asumirá sus nuevas funciones como diputada de la República por el Distrito 10, pero su interés por el tema social surge mucho tiempo antes. Es profesora de Estado en Filosofía de la Universidad de Santiago de Chile y al momento de postular a esta carrera, tras rendir la Prueba de Aptitud Académica, no tuvo dudas al elegir cuál sería su alma máter.

“Una de las cosas que me preocupé fue de conocer la orientación de la Usach en general, no solo la carrera. El hecho que haya tenido toda una historia en función de aportar al desarrollo del país y con un sentido social muy marcado, para mí fue muy importante”, recuerda.

¿Qué otras razones tuvo para elegir a la Universidad de Santiago como su alma mater?

_Estudiar pedagogía en Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Usach es distinto a hacerlo en la Universidad Católica por ejemplo, ya que esta última tiene un perfil religioso muy marcado que hace que la definición de la malla curricular tuviera una intención que era diferente a la que yo prefería. En cambio acá en la Usach había un sentido más científico, por supuesto que laica y que te permitía conocer otras cosas que no constituían un sesgo importante. Se notaba que había una matriz de pensamiento que era mucho más afín a lo que yo buscaba.

Alejandra ingresa en 1997 a la Facultad de Humanidades. Entre 1999 y 2000, es dirigenta de la Federación de Estudiantes de nuestro Plantel, y resulta electa como presidenta de la organización.

¿Cuáles eran los temas que a ustedes les interesaba reivindicar en aquellos años?

_Terminé mi carrera no en cinco, sino que en seis años. Me atrasé, pero fue un año ganado porque estuve al frente de la organización estudiantil. Vivir la vida universitaria te permite conocer a gente de otras carreras y todas tenían centro de alumnos, estaban muy bien organizados. La Federación era un actor social importante sobre lo que pasaba al interior de la Universidad.  Todos éramos parte de hacer política universitaria. Resistimos a las políticas privatizadoras de los gobiernos de la época que insistían en seguir estimulando el autofinanciamiento, quitándole a las casas de estudios superiores el rol público de su origen; luchábamos por el acceso a la educación como un derecho y que los estudiantes no abandonaran sus carreras por no tener como pagarlas.

Siempre estaban presente los ideales de una  nueva sociedad para el país, pero me imagino que también hubo espacio para temas de gobierno interno universitario, no?

En ese periodo se hizo el plebiscito del claustro universitario que fue muy importante porque discutíamos el Estatuto Orgánico que venía de la dictadura. Se hizo todo un proceso de claustro triestamental donde todos por igual expresamos nuestra opinión en el año 96 y 97. Después en 1999 fue el plebiscito.

Alejandra Placencia ejerció como Profesora de Estado en Filosofía durante 13 años. En 2007 fue electa Presidenta del Consejo Comunal Ñuñoa del Colegio de Profesores y como fundadora del  Sindicato de Trabajadores de la Educación de Ñuñoa, además, participó activamente en el movimiento social por una educación pública de calidad y gratuita para todos y todas. Además fue concejal por la misma comuna.

Hoy como diputada electa, ¿cuáles son las prioridades que vislumbra como legisladora en los 4 años que estará  en el Parlamento?

_Educación sin lugar a dudas.  He tenido un desarrollo en esa área desde que ingresé a la Universidad de Santiago a partir de mi rol como expresidenta de la Federación de Estudiantes, después como profesora en escuelas públicas; en mi labor como dirigenta sindical de los trabajadores de la educación y del Colegio de Profesores. Esa trayectoria me hace tener una mirada de cómo debe ser el sistema de educación público. Desde allí puedo aportar, sin dejar de lado el tema del derecho a la vivienda. Resolver asimismo la problemática social que tiene que ver con la seguridad y  género, son temas también muy relevantes para mí.

Desde esa mirada, ¿cómo definiría usted el sello que entrega la Usach a sus egresados?

_Es el sello de tener una educación que se vuelve integral en la medida que vivimos intensamente la vida universitaria,  aprendiendo de realidades que no tienen que ver solo con la propia, sino que mirar como aportar desde la formación y de las experiencias vividas  al rol a tener en el desarrollo del país con una mirada social, diversa, amplia, inclusiva, democrática. Cuando uno se encuentra con estudiantes de la Usach en el ámbito social, laboral o político fuera ya del Plantel, hay una identidad que se reconoce, se crean vínculos muy marcados que hacen que uno diga que lo aprendió en la Universidad y que fue parte de la formación brindada, no solo en el aula, sino también en el propio Campus. La Universidad de Santiago es mi alma máter porque da cuenta de cómo se ha construido con hijos e hijas de trabajadores y trabajadoras a partir de la exUTE, con una historia que la ubica en un sitial importante en la historia de Chile y, que se creó para ser parte de un modelo de desarrollo nacional que todavía permanece. Ese es el rol que los planteles deben recuperar.

 

Páginas

Suscribirse a RSS - Soy Usach