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Javiera González, Ingeniera Civil Industrial: “Estudiar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales para ser profesional de excelencia”

Javiera González, Ingeniera Civil Industrial: “Estudiar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales para ser profesional de excelencia”

Javiera, fue ganadora en la categoría Emprendimiento de 100 Mujeres Líderes 2020, premio otorgado por El Mercurio y Mujeres Empresarias,por su labor con la empresa Inclusiv Chile, de la cual es cofundadora y que nace el segundo semestre del año 2019,con la intención de promover, generar y apoyar nuevos trabajos para personas con capacidades diferentes.
 
La ingeniera civil industrial de nuestra Universidad recalca que, desde el momento en que decidió qué estudiar y dónde estudiar, siempre supo que su carrera sería una herramienta para cumplir con su vocación de ayuda al más necesitado.  “Desde pequeña quería cambiar el sistema. En enseñanza media fui a todas las charlas y ferias del postulante, buscando aquella carrera con la que cumpliera mi anhelo”. Un ingeniero en construcción le recomendó la Ingeniería Civil Industrial.
 
El mismo año que rendía la prueba de selección universitaria, su madre padecía un cáncer muy invasivo. Conversaron en familia y recuerda que decidió sacar primero la Ingeniería de Ejecución, para que su hermano menor también tuviese la oportunidad de ingresar a la Educación Superior, ya que las condiciones económicas se habían complicado.
 
Tenías las condiciones para entrar a estudiar directamente la Ingeniería Civil Industrial y se entienden las razones que te hicieron optar por la Ejecución, pero ¿por qué te decidiste por la Universidad de Santiago para ir tras ese sueño?
 
- Porque entré al Proyecto Explora de la Usach e hice los cursos de monitora en física experimental. Siempre dije que la U. de Santiago era la Universidad del pueblo. Mi mamá es profesora de Física y mi papá, si bien pasó por la Educación Superior, no terminó su carrera. Ambos trabajan en el área de la educación. Mi mamá durante mi primer año  de carrera estaba ya con el cáncer. Yo no tenía becas y gracias al esfuerzo económico de ellos pude pagar.
 
Siempre he sentido a la Usach como mi casa. Todos los años regreso a ver a la gente que trabaja allá. Son muy importantes. He establecido muchos lazos, especialmente con los administrativos del Departamento de industria. Tengo mis hadas madrinas allá.
 
Y en lo profesional, ¿qué te dejó la Universidad de Santiago para tu proyecto de vida?
 
- Tengo la suerte de haber estudiado lo que yo quise y donde yo quise hacerlo, que es algo que no todos pueden cumplir. Soy una agradecida de mis padres por el sacrificio que hicieron, porque si bien yo tuve las notas y el puntaje para ingresar, fueron ellos los que no me cortaron las alas, pese al difícil momento económico por el que atravesaba la familia. Elegí la Usach porque no solo te da las herramientas técnicas. En el fondo en cualquier Plantel tú consigues esas habilidades, pero a mí me importaba la parte social que es lo que me ha movido toda la vida, y aquí las encontré. Yo quería cambiar el mundo y aun persigo ese sueño.
 
Inclusiv Chile: la búsqueda del cambio
 
Javiera cuenta que mientras estudiaba Ingeniería Civil Industrial, trabajó en el Ministerio de Desarrollo Social en la puesta en marcha del Ingreso Ético Familiar. Hizo su tesis en Kidzania sobre procesos de mejora continua y rediseño de procesos. Viajó a México donde estuvo un año en ese país gracias a un proyecto sobre herramientas de administración femenina que ella misma creó. Luego fue voluntaria de América Solidaria en Colombia en un proyecto para apoyar la pacificación de esa nación. De regreso en Chile, trabajó en la multinacional española, IDOM, hasta que decidió formar, junto a su hermano Ramiro, Inclusiv Chile, basada en el “Good bussiness”, pues tiene como eje la inclusión social de personas con capacidades diferentes. “La pobreza y la desigualdad se ve aún más acentuadas en personas y familias en situación de discapacidad”, expresa.
 
Has sido distinguida con este premio de El Mercurio y Mujeres Empresarias en el área Emprendimiento, ¿qué importancia le asignas en este logro a tu paso por la Usach? 
 
- Este reconocimiento ha sido un gran respaldo al trabajo desarrollado en Inclusiv Chile y ahora solo queda trabajar más fuerte y generar más redes de apoyo para seguir avanzando en nuestro propósito de visibilizar las competencias de las personas en situación de discapacidad. Hay que ser también referente para muchas otras mujeres, más en el contexto de pandemia que estamos viviendo. La Usach es considerada una de las mejores en la formación de Ingeniería. Tenemos grandes profesores que me permitieron jamás olvidar mi veta social y desarrollarla permanentemente. Estar en la Usach te entrega competencias humanas y sociales y estudiar en el Departamento de Ingeniería Industrial te entrega las competencias profesionales de excelencia.
 
Javiera González, se suma a la Dra. Ana María Sandino, directora del Laboratorio de Virología, en la categoría Ciencia y a la Dra. Carla Hernández, de la Facultad de Ciencia, en la categoría Educación, que recibieron este año el importante reconocimiento de El Mercurio y Mujeres Empresarias.
 

Alejandra Izquierdo, profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional: “En la Usach adquirí un gran crecimiento personal y profesional”

Alejandra Izquierdo, profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional: “En la Usach adquirí un gran crecimiento personal y profesional”

Fue segunda generación de egresados del Bachillerato en Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Chile, pero le gustaba la naturaleza y el medioambiente. Siguiendo esa orientación decidió hacer un giro y estudiar ecoturismo durante tres años y medio. Luego se inscribió en un diplomado sobre gestión de empresas sostenibles de la Pontificia Universidad Católica; postuló a las becas Técnicos para Chile y partió a una pasantía en tendencias del turismo y marketing de destinos a Alemania. Pese a todo, quería volver al país y dedicarse a lo que ella con el tiempo consideraría su gran pasión. Todavía en Europa y ya cerrando su experiencia formativa, postuló a un liceo comercial de Santiago y fue invitada a hacer clases de marketing turístico; tomó el avión de regreso y se instaló en el aula.
 
Fue la primera experiencia en una institución formal como profesora que tuvo nuestra entrevistada de este Soy Usach, Alejandra Izquierdo, y se enamoró de la educación. A poco andar hizo un postítulo para docentes técnicos que dictaban clases, pero que no contaban con título de profesores. Estuvo un año y medio en la Universidad Católica de Valparaíso, y quiso formalizar su recientemente descubierta vocación en un Plantel tradicional, de reconocida trayectoria, con historia pedagógica y un sello social.
 
Fue así como se enteró que la Universidad de Santiago contaba con un Programa de Regularización para obtener el título de Profesor de Estado. Se dirigió al Departamento de Educación de  la Facultad de Humanidades y desde ese instante se convirtió en usachina de corazón y cursó el plan de estudios de cinco semestres académicos. De su familia nuclear,  Alejandra fue primera generación de ingresar a la Universidad.
 
¿Qué te impulsó a continuar tus estudios en la Universidad de Santiago?
 
-Trabajaba en el Liceo Comercial A-24 Presidente Gabriel González Videla de la comuna de Santiago, donde hasta hoy permanezco. Me llamó la atención la preocupación que tenían los académicos por el sello Usach. Yo tenía claro que no estaba en cualquier Plantel. A diferencia de mis colegas tuve una experiencia universitaria antes, pero no me marcó. No me siento de la U. de Chile pese a haber estado allí. Me siento de la Usach. La calidad humana y profesional de los docentes y administrativos con los que tuve contacto esos dos años y medio fue increíble.
 
¿Cuál es, desde tu área de formación, el sello Usach que nuestro Plantel brinda a sus egresados?
 
- El sello Usach que me marcó fue lo social, quizás por ser pedagoga. Antes no miraba mi entorno como lo comencé a percibir ingresando a mi alma máter, porque venía de otro mundo. Un mundo que en las aulas de la Usach se amplió. Cambió mi mirada social. Ese sello se vio plasmado también en mi seminario de título que se orientó a una investigación de cómo un Liceo Técnico Profesional dentro de la cárcel de Colina 1 es una oportunidad de reinserción para los internos. 
 
Alejandra se tituló como profesora de Estado para la Educación Técnico Profesional el año 2018 y hoy es docente por derecho y no de hecho. Dice sentirse orgullosa de pertenecer a un establecimiento educacional dependiente de la Municipalidad de Santiago, que recibe a  estudiantes vulnerables y donde a diario entrega todo de sí para sus alumnos. “Desde mi primera experiencia cuando ingresé al colegio y me di cuenta que me gustaba ser profesora, quería ser un aporte real. La beca de pasantía implicaba que tenía que poner al servicio de mi país durante dos años lo que aprendí en Alemania. Educar es para mí también un aprendizaje y sigo aprendiendo de mis alumnos”. 
 
¿La Universidad de Santiago sigue presente en tu vida?
 
- La Usach significó para mí un gran crecimiento y desarrollo personal y profesional. Me dio la oportunidad de conocer a grandes pedagogos y obtener de ellos sus experiencias replicables. Hice entrañables amigos en el Plantel. Ha significado una forma mirada distinta de ver mi entorno y plantarme sobre lo que quiero para mí y para mis estudiantes. 
 
La Usach sigue presente.  El Liceo Comercial A-24 Presidente Gabriel González Videla de la comuna de Santiago, en el que trabajo, es centro de práctica de nuestro Plantel y me siento orgullosa cuando recibo y convivo con los futuros profesores que provienen de mi Universidad, porque sé que se convertirán en excelentes profesionales. El año pasado inicié un Magíster en Currículum y Evaluación que por razones de salud no pude continuar, pero tengo la esperanza de retomarlo pronto. Desde mi labor como profesora recomiendo día a día a mis alumnos ser constantes en su aprendizaje y si su objetivo es transformarse en un profesional de excelencia tengan como horizonte la formación de la Universidad de Santiago de Chile.

Gabriela Leiva, Ingeniera de Alimentos: “La U. de Santiago tiene algo muy enriquecedor: Te enseña a hacer mucho con poco. Siento orgullo de ser usachina”

Gabriela Leiva, Ingeniera de Alimentos: “La U. de Santiago tiene algo muy enriquecedor: Te enseña a hacer mucho con poco. Siento orgullo de ser usachina”

Gabriela no tenía certeza qué estudiar en la Educación Superior. Sus inclinaciones iban hacia la Biología y la Química. Fue en cuarto medio cuando comenzó a buscar alternativas que incluyeran ambos campos, y si bien la carrera de Ingeniería de Alimentos, de la Facultad Tecnológica, era relativamente nueva, apostó por ella. Asegura que el tiempo le dio la razón, porque tomó el camino correcto. Donde sí tenía claridad era en la Universidad que quería estudiar. Estaba enamorada de la Usach desde mucho antes que ingresara el 2011; le gustaba que el Campus, “integrara a gente tan diversa, de muchas partes de Santiago. Eso ayudaba mucho a la cooperación y a la inclusión”, recuerda. “Mis expectativas fueron superadas. Hasta el último día que estuve en la U. de Santiago encontraba lugares que no conocía”.

La carrera fue pagada por sus padres hasta el cuarto año. Fue en ese momento que, por razones económicas familiares, tuvo que postular al CAE para el financiamiento del 100%. Egresó y se tituló transformándose en segunda generación en salir de la Educación Superior.

NotCo su segunda apuesta

Gabriela Leiva comenzó su tesis sobre recubrimiento de alimentos, pero a poco andar ingresó a hacer su práctica a NotCo, por lo que decidió hacer un cambio en el tema apuntando hacia la  investigación y desarrollo de esta empresa.

NotCo usa inteligencia artificial para crear productos de origen vegetal elaborados a partir de plantas que reemplazan alimentos con base animal. Su producto más popular es NotMayo, una mayonesa creada a partir de garbanzos (en vez de huevos) en el laboratorio de la startup chilena. La firma de tecnología alimentaria cerró en septiembre una ronda de financiamiento por US$85 millones con el fin de llevar sus productos al mercado estadounidense y expandir el negocio en Latinoamérica.

¿Cómo llegas a trabajar a NotCo?

-También fue una apuesta al principio. No había productos aun en el mercado y tampoco seguridad de lograr lanzamientos. Pasé por todas las áreas: calidad, desarrollo, veía finanzas, administración. Hacía un poco de todo. Estuve en producción también. Luego se fueron conformando más las áreas y ahí llegué al área de investigación y desarrollo. Ahora me desempeño como Project Manager, con una parte además en innovación. Generalmente, las empresas grandes te centralizan y uno como profesional queda en un área específica. Yo no quería eso. Deseaba conocer todas las áreas posibles. Pude crecer mucho y sigo aprendiendo. Hace año y medio me permitieron ingresar a un MBA en la Universidad del Desarrollo que lo terminaré en noviembre.

NotCo es una empresa, que según tengo entendido, ha crecido con el aporte de investigadores que salieron de la Universidad de Santiago ¿o me equivoco?

-Pablo Zamora, doctor en biotecnología de la Usach y experto en genómica de plantas, es uno de los tres fundadores.  Hay una coincidencia en que haya tanta gente de la U. de Santiago. Yo llegué allí por uno de mis profesores que fue Sergio Aguilera. El hizo una charla y junto a una compañera nos sumamos al grupo. Éramos seis en un principio. En esa etapa de la compañía, el perfil del usachino fue muy importante. NotCo es una empresa que siento está adelantada a sus tiempos y por eso nos ha ido súper bien.

Hay muchas empresas que hacen productos veganos, pero lo nuestro es mucho más; es un conjunto de cosas mirando a futuro, tanto en sustentabilidad, como de sabor y textura. Buscamos no solo apuntar al público vegetariano-vegano sino a todas las personas, dándoles una alternativa igual de rica y saludable que la opción animal. Hoy veo toda la administración de mi área de manera global y llevo el portafolio de proyectos del área de investigación y desarrollo,  además del contacto con proveedores.

A la luz del trabajo que hoy desarrollas, ¿qué importancia asignas a tu formación en la Usach?

-Me encontré en la Usach con un ambiente de mucha cooperación, muy orientado hacia las nuevas generaciones. Te podías expresar libremente. Nuestros profesores nos enseñaron a hacer mucho con poco; eso es parte de lo que nos dio la U. de Santiago y que me permitió aportar en este emprendimiento. Los conocimientos los recibí allí. El jefe de Investigación de NotCo, Rodrigo Contreras, fue investigador y profesor de doctorado de nuestra Universidad y la verdad es que los conocimientos de laboratorio provienen de nuestra Casa de Estudios. La Usach nos dio todo, ya sea en lo que respecta al área de alimentos porque hay muchos desarrolladores enfocados en eso allá, como también en investigación. Me siento muy usachina de corazón.

Patricio Nayan, Ingeniero en Agronegocios: “La Usach es un oasis dentro de la educación chilena; una Universidad de calidad que innova y evoluciona con los tiempos”

Patricio Nayan, Ingeniero en Agronegocios: “La Usach es un oasis dentro de la educación chilena; una Universidad de calidad que innova y evoluciona con los tiempos”

Patricio Nayan recuerda sus años de enseñanza media en un colegio municipal de Chiloé. Como muchos jóvenes de la isla que deben emigrar a Valdivia, Temuco, Concepción o Santiago, dejó a su familia y cargado con una maleta de sueños se vino a la capital. Tras rendir la Prueba de Aptitud Académica el 2001, ingresó a la Facultad Tecnológica de la  Universidad de Santiago de Chile que reconoce es su alma máter y la Casa de Estudios que lo proyectó como profesional y persona.
 
Siempre tuvo facilidad para la matemática y quería estudiar Ingeniería, pero al mismo tiempo le gustaba todo lo que tenía que ver con su tierra y el sector rural. La Ingeniería en Agronegocios le permitía trabajar en gestión y con el mundo campesino. Esa fue su apuesta y formó parte de la primera generación de estudiantes que egresó de la carrera.
 
¿Por qué elegiste la Universidad de Santiago?
 
- Sabía de la Usach por su historia y tradición humanista. Me interesé  por la malla curricular de la carrera que me gustó mucho y lo comprobé en la práctica. El primer año estaba ansioso por aprender. Fui ayudante de cálculo. Me gustaba este Campus donde todos estábamos juntos, vivíamos la diversidad estudiantil que te permitía interactuar con muchas personas de distintas carreras y diferentes miradas. Esa dinámica de intercambio interno fue muy enriquecedora.
 
Entiendo que tus padres son profesionales universitarios, profesores de básica y de música. Tu papá también es psicólogo. ¿Te interesó la docencia?
 
- Hice clases en la Facultad Tecnológica el 2010 durante un semestre. Fui profesor por hora en la carrera  de Ingeniería en Agronegocios. Me gusta hacer clases. En mi trabajo también tengo que aplicar mucha pedagogía porque hago capacitaciones para campesinos, viajo por Chile con el tema de las cooperativas. Siempre estoy en ese rol de capacitador o profesor. En mi experiencia en la Usach pude adecuar los contenidos. Me dieron bastante libertad que me permitió innovar en algunos temas de la malla. He vuelto a la Universidad de Santiago para realizar charlas y sigo ligado al Ciescoop, como también a mi Facultad, y al Departamento de Gestión Agraria, manteniendo los vínculos regularmente. Vuelvo al menos una vez al año a hacer charlas. Me han invitado como profesor para revisar tesis.
 
El agro en su horizonte
 
Patricio estaba en tercer o cuarto año  de su carrera cuando comenzó a trabajar en proyectos de la misma Universidad que se ganaban para terceros. Al egresar siguió en esa misma línea, estableciendo su empresa consultora y se relacionó con las organizaciones campesinas, porque siempre ha trabajado relacionado con la agricultura familiar campesina.“Si bien nuestro perfil profesional de Ingeniero en Agronegocios calza en una empresa agroexportadora o en una viña, siempre he trabajado con los pequeños productores y las cooperativas. En eso me especialicé también. Realicé proyectos, postulé a fondos y seguí independiente”, recuerda.
 
Se especializó en España en temáticas de cooperativas rurales con una beca del Ministerio de Agricultura de ese país. Luego hizo un diplomado en género, políticas públicas y derechos humanos y realizó un master online en innovación y emprendimiento otorgado por la Universidad de Barcelona.
 
El  año 2016 ingresó a Fundación Prodemu, entidad que nació bajo el Gobierno del expresidente Aylwin, donde hoy está encargado del Programa Nacional de Mujeres Rurales, uno de los más antiguos que financia el Indap del Ministerio de Agricultura. Las mujeres del área rural postulan y durante tres años se les entrega capacitación y recursos para inversiones.
 
Tu formación te ha permitido alcanzar logros que proyectaste cuando te viniste a Santiago, pero entiendo que hay reconocimientos nacionales e internacionales a tu labor.
 
- El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez entregan un reconocimiento a cien líderes jóvenes de distintos ámbitos y me postularon a esa nómina. Me entregaron el premio el 2012 por mi aporte a la agricultura y al desarrollo social del sector rural, dentro del ámbito agrícola. No me lo esperaba. Fue sumamente gratificante. También la FAO me otorgó un año más tarde la medalla de plata por el aporte a la agricultura familiar y cooperativismo.
 
¿A la luz de tu trayectoria, qué papel juega la Usach en tu desarrollo profesional y humano?
 
- La Universidad de Santiago fue el lugar que me potenció. Agradezco a los académicos del Departamento de Gestión Agraria, en especial al profesor Luis Saez, con quien aún tengo contacto y  que me llevaron a descubrir mis capacidades y expandirme en conocimientos. Adquirí habilidades blandas que no se aprenden necesariamente en la sala de clases. Formé el primer centro de alumnos de la carrera con mucho apoyo de los docentes. La Usach es diversidad y la posibilidad de intercambiar experiencia con gente de mundos distintos. La Universidad de Santiago es un oasis dentro de la educación chilena, porque sigue siendo una Universidad estatal, de calidad, bien rankeada a nivel mundial, que ayuda innovando y evoluciona de acuerdo a los tiempos. Que las  carreras estén en un solo campus genera un enriquecimiento para los propios estudiantes;eso debiese traspasarse a la sociedad chilena completa, porque hace mucha falta esa mirada transversal, sin distinción social. 
 
Patricio Nayan  destaca la enorme capacidad del profesional Usach de adaptarse,  de resolver problemas sobre la marcha y buscar alternativas. ”Tenemos una ductilidad que se nota. Somos aguerridos en lucha contra cualquier adversidad. Es fundamental el sello humanista que nos entrega nuestra alma máter, de pensar en el otro como un igual; más allá del cargo que tengas el usachino establece un vínculo con su equipo de manera horizontal”, concluye.

Mónica Antilén, Químico, doctora en Química: “La formación recibida en la Usach fue muy robusta y me permitió avanzar con calidad y excelencia en el ámbito académico”

Mónica Antilén, Químico, doctora en Química: “La formación recibida en la Usach fue muy robusta y me permitió avanzar con calidad y excelencia en el ámbito académico”

Mónica Antilén recuerda con cariño sus comienzos en la química. Estudiaba en el Colegio Parroquial San Miguel. Tuvo la suerte de contar con una profesora, Licenciada en Ciencia, que la entusiasmó para seguir esta disciplina. “Los días sábado se desarrollaba un taller de ciencias y fue ahí cuando me gustó estudiar las reacciones, cómo ocurrían, balancear ecuaciones; conocer qué era una oxidación o una reducción, hacer experimentos; eso me inspiro a pensar en una carrera científica”, recuerda.  En 1988 dio la Prueba de Aptitud Académica con un objetivo en mente: ingresar a la Universidad de Santiago. “Siempre quise estudiar en la Usach y postulé a Bioquímica, mi segunda opción fue Química, y la tercera era Licenciatura en Química en la Universidad de Chile. Quedé inmediatamente en Química en la U. de Santiago. Entré al Departamento de Química que dependía entonces de la Facultad de Ciencias, después la carrera pasó a la Facultad de Química y Biología”, explica.

Con 17 años, Mónica fue primera generación de una familia de clase media en acceder a la Educación Superior. Postuló al crédito universitario obteniendo un 60%. Tras cuatro años y medio de carrera hizo su tesis en el area de química de suelos, y continuó en la Universidad de Santiago para hacer su Doctorado.

¿Qué recuerda de aquellos años de pregrado en nuestro Plantel?

Hoy conozco la realidad de varias universidades, trabajo en una de ellas, en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Cuando hice mi postgrado conocí otras dos más. Desde esa perspectiva, considero que el número de laboratorios, de alumnos y el tipo de práctica experimental fue la principal riqueza de mi formación en la Usach. El hecho de tener sesiones de laboratorios en prácticamente todos los cursos permite un mayor aprendizaje y  habilidades experimentales, que es lo que uno va a hacer habitualmente en laboratorio de investigación o en la industria. Éramos un grupo que no superaba los 15 alumnos y con el profesor estábamos allí toda la tarde, lo  que te permitía asistir a un práctico que era mucho más que la docencia clásica. Tuve excelentes profesores. La Usach fue la base de toda mi formación. Hice mi pregrado y luego mi postgrado allí en una línea de investigación que me permitió explorar una serie de puntos de vista sobre el medioambiente, con énfasis en la contaminación de suelos y creó las bases de lo que quería dedicarme. Mi objetivo era quedarme en la Universidad. La formación en la U. de Santiago es muy robusta y me permitió avanzar en el camino que uno debe realizar como académico. Fui docente por hora en la Usach de los cursos de análisis instrumental y química analítica el año 2002, pero a fines de ese año postulé a la UC donde me desempeño actualmente como profesora asociada.

La sala virtual

La pandemia nos tomó a todos por sorpresa. Hoy como académica, ¿es muy distinta la enseñanza virtual y el aula clásica?

_Para todos ha sido un desafío pasar del aula tradicional a la sala virtual. En un principio fue muy complejo porque las plataformas no funcionaban como se esperaba y seguro ocurrió en todas las universidades. Las evaluaciones también han sido complicadas porque hay mucha ansiedad, tanto del profesor como del estudiante. Sin embargo, hemos iniciado el segundo semestre con otra mirada, porque ahora uno tiene mayor claridad de las posibilidades y cuáles son las que generan un  mejor aprendizaje. Hemos tenido que prepararnos y esa capacidad de adaptación es una de las cosas que remarco de la formación que recibí de la Usach. Yo imparto un curso teórico- práctico, pero la parte experimental está en pausa. Soy una firme creyente que las sesiones experimentales son fundamentales de realizar, apoyando este proceso con herramientas digitales, como por ejemplo un pre laboratorio virtual con demostraciones en video.

Con orgullo, la Dra. Antilén recuerda que en la UC formó el laboratorio de investigación de química de suelos. Ha dirigido más de 40 tesistas de pregrado y graduó a su primer tesista de doctorado. Posee su línea de investigación, sus alumnos, proyectos, artículos, mostrando su crecimiento en los diversos ámbitos del quehacer académico y por supuesto guarda un especial cariño por su alma máter.

¿Sigue sintiéndose parte de la Universidad de Santiago?

_La Universidad de Santiago me dio las herramientas para salir adelante, adaptarme y lograr todo lo que soy ahora. Sigo colaborando con mis colegas de la Usach. El hecho de salir del grupo de investigación de química de suelos y haber formado en otra Universidad una línea de investigación que no existía, fue un desafío. Mis mejores años como estudiante fueron en la Usach. Es una comunidad. La Facultad de nosotros era más pequeña que ahora, pero eso te genera mucho arraigo. Mi profesor de doctorado fue Mauricio Escudey. Sigo colaborando con él.  Permíteme aprovechar esta oportunidad para agradecerle por toda la formación que me dio en el área de la investigación y por sus consejos de vida. Aún converso con él y siempre tengo el mejor de los consejos y su disposición.

Su otro desafío

Nunca estuvo en sus planes transformarse en la primera presidenta de la Sociedad Chilena de la Ciencia del Suelo, pero se manifiesta feliz por desempeñarse en este cargo. “Actualmente, nuestra sociedad de más de 40 años de existencia, es parte de una iniciativa que busca legislar en relación al recurso natural suelo; hay más de 50 científicos trabajando en las mesas técnicas, en temas tales como erosión, contaminación, cambio climático y orden territorial. Esperamos poder avanzar y entregar una propuesta al Congreso Nacional. En general, la gente asocia al suelo con actividades agrícolas. Sin embargo, hay una serie de otras funciones que el suelo desarrolla, como ser fuente de productos farmacéuticos, proveedor de alimentos; secuestra carbono y es el mayor reservorio de agua dulce. La Ciencia del Suelo, estudia las propiedades físicas, químicas y biológicas y la naturaleza del suelo en su relación con la producción silvoagropecuaria y el medioambiente que le rodea, en áreas como la edafología, génesis y clasificación de suelos, manejo y conservación de suelos, física de suelos, química de suelos, fertilidad y microbiología".

Webinar enfocado en Nueva Zelanda presentó variadas oportunidades de estudio para estudiantes y egresados Usach

Webinar enfocado en Nueva Zelanda presentó variadas oportunidades de estudio para estudiantes y egresados Usach

Con más de 200 personas conectadas, el Departamento de Relaciones Internacionales en colaboración con la Unidad de Vínculos con Egresado/as y Sectores Productivos, realizaron el webinar: ¿Por qué estudiar en Nueva Zelanda?.

En la actividad se habló sobre la gran variedad de opciones y cursos para continuar estudios en niveles superiores de postgrado en el país oceánico. Nueva Zelanda es el único país que tiene 8 universidades entre las mejores del mundo, según el QS World University Rankings, con cualificaciones que son reconocidas a nivel mundial. 

“Como Universidad estamos avanzando en generar cada vez nuevos espacios que contribuyan a la movilidad y mejoramiento de condiciones de desarrollo profesional y empleabilidad de nuestros egresados y egresadas, dijo Georgina Duran, jefa de la Unidad de Vínculos con Egresado/as y Sectores Productivos Usach.

El webinar abordó temas como la diversidad cultural existente, la protección que da el Estado a los estudiantes extranjeros y los beneficios de estudiar en Nueva Zelanda. 
“Buscamos formar a los pensadores críticos y ciudadanos globales que el mundo necesita hoy, junto con entregar habilidades que permitan a nuestros graduados desempeñarse de manera exitosa en cualquier lugar del mundo. Nueva Zelanda es un país muy multicultural y da la bienvenida a la vitalidad que los estudiantes internacionales aportan a los campus y  a las comunidades”, indicó Javiera Visedo, Senior Market Development Manager Chile & Colombia de Educación Nueva Zelanda.

El tema de las becas fue el que causó más interés en los asistentes. “Nuestro consejo siempre es partir buscando el programa, ya que si el estudiante ha tenido un buen desempeño académico, lo más probable es que encuentre una beca, ya sea parcial o completa para financiar sus estudios. Creo que también el programa de Doctorado generó mucho interés, no solo por las ventajas que ofrece para el estudiante, en donde puede pagar como estudiante doméstico, sino por las ventajas que ofrece a las familias de viajar juntas y tener una experiencia educativa y de vida inolvidable”, recomendó.

La opinión de los asistentes

“El webinar entregó datos generales clave para poder entender cómo aplicar y qué opciones existen hoy en la oferta educativa de pregrado y postgrado. También me llamó la atención la diversidad de la oferta, desde las artes y deportes hasta la ingeniería y economía. También el código de ética para estudiantes extranjeros, que brinda protección y bienestar a quienes deciden tomar este camino”, dijo Francisco Pizarro Cruz, egresado de Ingeniería Civil Eléctrica.

“Tenía conocimientos sobre intercambios estudiantiles, pero no de convenios a este nivel o de este tipo, por lo que me pareció interesante y renovador que se realicen estas actividades utilizando la tecnología y difusión que hoy en día se han visibilizado más. Lo que más me llamó la atención fueron las posibilidades que existen de estudiar y con más beneficios de lo que uno esperaría”, manifestó Cinthya Silva Ramírez, egresada de Ingeniería Civil Mecánica.

Si no pudiste participar del evento,  revive el webinar en:
 

Rodrigo Herrera, periodista: “La Usach me entregó una posición social, valores e ideologías que hasta hoy defiendo”

Rodrigo Herrera, periodista: “La Usach me entregó una posición social, valores e ideologías que hasta hoy defiendo”

Encontrar periodistas que tengan opinión y la hagan valer en los medios de comunicación era difícil hasta el inicio del estallido social. Es que la propiedad de los canales de televisión, radioemisoras y periódicos chilenos en su gran mayoría sigue en manos de un grupo pequeño de empresarios.
 
El matinal de Mega, Mucho Gusto, en aquellos días contaba con prácticamente una decena de panelistas, uno de ellos era el periodista Rodrigo Herrera quien tuvo una vertiginosa carrera profesional.Desde muy joven estuvo al frente de desafíos profesionales de importancia. La Escuela de Periodismo, de la Facultad de Humanidades de la  Usach le entregó las herramientas, valores e ideologías que hasta hoy defiende, afirma.
 
Recuerda que el periodismo siempre estuvo presente en su mente, pero en la enseñanza media no tenía claro que quería estudiar. Heredó de su abuelo muchas costumbres, entre ellas leer todos los días el diario y escuchar sagradamente a las 2 de la tarde los programas deportivos. 
 
-Cuando estudiaba en el American Academy de San Bernardo me gustaba animar eventos, pero tampoco lo veía como opción profesional. La verdad estaba bien confundido cuando me tocó dar la Prueba de Aptitud Académica. Tenía en mente Arquitectura, incluso Ingeniería Comercial y finalmente me decidí por Periodismo, porque mi inclinación hacia las humanidades y lo social era mayor. Me costó convencerme. De hecho instalado en primer año de Periodismo en la Universidad de Santiago, di de nuevo la PAA y quedé en Derecho de la Universidad Católica. Me arrepentí cuando estaba en la fila del Campus Oriente.Mi veta iba por el periodismo de cultura y espectáculos. Todos mis créditos estaban orientados hacia interpretación cinematográfica. En el grupo de amigos de la Usach eran todos muy cinéfilos. 
 
¿Cómo fue tu experiencia en el campus de la Universidad de Santiago?
 
-Estudiaba periodismo en jornada diurna, porque el vespertino en esa época estaba reservado al Plan Especial de Recuperación de Estudios para los que no pudieron terminar sus carreras en dictadura. No tenía problemas de hacerlo de día.Tuve un porcentaje de Fondo Solidario y de Beca Mineduc. Sumados ambos pagaba un porcentaje que era un tercio de lo que costaba la carrera en ese minuto.
 
De mi familia fue primera generación en llegar a la Universidad. Mis primeros días en la Usach fueron de nerviosismo porque estaba frente a un mundo nuevo. Yo soy bien crítico de mi colegio, porque tenían una visión muy cuadrada y católica que no te preparaba para el mundo real. Por ende, el primer impacto que recibí al entrar a la Universidad no fue el del rigor de los profesores o de que te mechonearan, sino más bien observar una diversidad que no estaba acostumbrado a ver en San Bernardo, ni en el colegio. Hoy valoro que la Universidad pública tenga la chance de  cubrir un espectro tan amplio de la sociedad y tan diverso. Se hace verbo el concepto de universalidad que está detrás de nuestra Casa de Estudios.
 
Durante el periodo de estallido social, en Mucho Gusto hubo panelistas que se atrevieron a opinar, entre ellos tú,  pese a las consecuencias posteriores, pero ¿cómo ves esta nueva realidad hoy en el periodismo?
 
-Hay una mala interpretación del concepto de objetividad y eso viene tal vez de los años más oscuros de nuestra historia donde estábamos como pisando huevos, en el que la objetividad tenía un valor al que se le daba un aprecio demasiado grande. Hoy en día creo yo que ha cambiado y las redes sociales también han democratizado la opinión, además de la demanda ciudadana que exige a los periodistas que tengan posición. La objetividad es una aspiración remota. Todo el mundo tiene un punto de vista y por eso me encantan los estadounidenses que son los grandes maestros del periodismo. La gente sabe lo que piensan y a quien apoyan; escriben sus columnas en ese tenor y luego el lector o el telespectador decide a quien sigue o no. Pero acá bajo la premisa de ser  objetivo se pasó gato por liebre, porque la objetividad corría siempre y cuando tú estuvieras de acuerdo con el pensamiento ideológico del dueño  del medio. Cuando cruzabas esa línea ya no eras objetivo. Otra cosa es la imparcialidad; tener una opinión y contrastarla. La objetividad es tramposa.
 
¿Qué grado de relevancia tiene en tu versatilidad profesional los contenidos y herramientas que te brindó nuestra Universidad?
 
-Yo creo que se lo debe a los profesores que tuve en la Universidad. Si volviera atrás te juro que pondría más atención a ramos como Teoría de la Comunicación, que son tan importantes. Tuve profesores como Camilo Marks, un tipo extravagante, pero maravilloso al mismo tiempo. Él nos hacía redacción 1 y 2, y redacción periodística. Nos mostraba un mundo distinto. Teníamos un club literario junto a unos 7 u 8 compañeros más cercanos a él con quien nos juntábamos incluso a comer. Ese tipo de experiencias que se replicaron con otros docentes creo que aportaron definitivamente a mi formación. Lo académico evidentemente te da un marco. La diversidad que observé en la Universidad me dio una posición en lo social, me entregó valores e ideologías que defiendo hasta el día de hoy. Todos son aspectos fundamentales que uno suma a su línea de pensamiento y , esa diversidad que observas,  te ayuda a ser más tolerante en un mundo que es bastante poco abierto a lo distinto.
 
Si tuvieras que hacer un titular que resumiera todo lo que fue para ti la Usach, ¿qué dirías y por qué?
 
-La Universidad de Santiago para mí fue el armario de Narnia. Yo estaba en un mundo de burbuja al llegar allí. Por eso que valoro tanto esa experiencia integralmente; con los altos y bajos; con los paros que hicimos. Una vez hasta sacamos a un director de carrera con una movilización, talvez está ese ímpetu de querer cambiarlo todo,que yo valoro mucho, y lo sigo teniendo. Todo eso lo aprendí en la Universidad, lo aprendí en la Usach.
 
Hoy Rodrigo Herrera está volcado a proyectos en redes sociales con José Antonio Neme y Katherine Salosny, que pretende en los próximos meses llevarlos a los canales de televisión o producirlos en portales como The Clinic. Su horizonte laboral se aproxima al primer semestre del 2021. Por ahora navega económicamente sin mayores dificultades, con su 10% que retiró de la AFP y no descarta dedicarse a la Academia.

Jaime Contreras, Ingeniero Civil Industrial: “Si se midieran las universidades por las habilidades integrales que entregan, la Usach sería la mejor”

Jaime Contreras, Ingeniero Civil Industrial: “Si se midieran las universidades por las habilidades integrales que entregan, la Usach sería la mejor”

Con una destacada trayectoria en el mundo privado, Jaime Contreras ha construido su carrera de Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Santiago, buscando impactar. Por más de diez años estuvo a cargo del área de Estudios de la revista América Economía, y por cuatro años fue el encargado de contenidos del Centro de Innovación UC, un background importante y que hoy le permite hablar con propiedad de innovación. 
 
Recuerda que siempre tuvo inclinación por las matemáticas aunque sus intereses también abarcaban el ámbito de la salud, sin embargo, decantó por Ingeniería y se siente sumamente feliz de haber seguido ese camino. “Desde el primer momento la Usach me encantó, y mi paso por Industrial fue muy enriquecedor; si uno pudiera medir el aporte que las instituciones de educación superior generan en una persona, desde que se ingresa hasta que se titula, y en todos los aspectos y habilidades integrales, yo digo que la Usach sería la mejor Universidad por lejos”, señala quien hace pocos meses asumió la Gerencia de Innovación del grupo Editec.
 
De Prosegur pasó a trabajar en medios de comunicación (América Economía) descubriendo que el mundo editorial era su pasión. “Entre los periodistas encontré mi espacio como ingeniero”. En el área de Estudios le tocó  generar trabajos relevantes y que eran considerados por las industrias en tomas de decisiones. “Los rankings que hacíamos tenían gran impacto. Generábamos data sobre hospitales, ciudades para hacer negocios, MBAs etc. y sentía que este trabajo dejaba algo al final del día”. 
 
Tras vivir la crisis de los medios y la pérdida de relevancia del papel ante lo digital, pasó a ser emprendedor y armó una consultora “tipo centro de estudios cerrados”, para luego volver al ambiente universitario en el Centro de Innovación UC. “Me pidieron crear un instrumento para medir capacidades de I+D en las empresas y me convertí en un vinculador, porque el Centro generaba impacto en la propia Universidad,  pero teníamos que lograr que hacia afuera también se viera así, lo cual es complicado cuando los términos I+D, transferencia tecnológica, innovación, son etéreos, pero cuando los rige una metodología, todos ellos se vuelven potentes porque son medibles y trabajables bajo una sistemática. El rol que cumplía era el de manejar la oferta de valor del Centro hacia afuera, y ayudar a que las empresas entendieran y digirieran estos conceptos. En el fondo, es gestión y cultura de innovación, explica.
 
Es un férreo defensor de la idea de que la construcción de redes es lo que permite al profesional su crecimiento, pero también reconoce que las universidades no siempre dedican estructura para esta tarea.“Hoy los datos son primordiales para las organizaciones y ayudan mucho a los que estamos afuera empujando la imagen de la Usach. Los usachinos tenemos una buena formación, hay mucha capacidad. He trabajado con colegas de la UC, de la Chile, de la Federico Santa María y puedo decir que nuestro estándar de profesionalismo es alto”.
 
El valor de la innovación
 
Hoy, es Gerente de Innovación y debe liderar el proceso de instalación de una cultura de innovación y transformación digital. “Hay que generar valoración a la cultura de la data, es un valor estratégico incomprendido. Cuando las organizaciones reconocen que la innovación es imperativa para sobrevivir, son capaces de generar estos cambios y de integrarlos en nuevas formas de hacer las cosas. En una Universidad, esto se ejemplifica en que la innovación no es potestad de una sola facultad”, precisa.
 
Reconoce un rol central para el ingeniero en esta revolución 4.0 y sobre todo del ingeniero industrial, “porque integramos la gestión y somos capaces de entender procesos, siempre y cuando la organización sea invitada a ser parte, nada puede ser impuesto en el proceso de cambio”.
 
Siempre observando cómo se mueven las nuevas tecnologías, comenta que es indispensable que las facultades trabajen mancomunadamente. “La innovación hay que entenderla desde la interdisciplina porque tiene 3 pilares: ciencia y tecnología, diseño y modelos de negocios, la Usach tiene los tres, pero si trabajan solas no se potenciará la innovación al interior de la Universidad. Por ejemplo, el blockchain va a tener un impacto legal en los contratos inteligentes, y si Derecho no se conecta con Ingeniería para comprender cómo funciona esto, se quedarán atrás”.
 
Con cariño recuerda al profesor Osvaldo García de la Cerda del ramo Reingeniería humana para la acción, a don Agustín León, Felisa Córdova y otros que lo inspiraron. “Hay que sacarse la idea que somos buenos para la pega, pero que no podemos acceder a altos cargos. La carrera profesional es de cada uno y hay que apoyarse en los egresados y en la trayectoria de la Universidad. También sugiero que el ingeniero busque un nicho, vamos mucho a los lugares comunes, y la invitación es ser el mejor aunque sea en un espacio más pequeño. Y lo último, es que no dejen de capacitarse porque el tsunami tecnológico  va a exigir conocer de robótica, big data y otros, porque van a incorporarse en la organización”.
 
Está al tanto de cómo va creciendo la Usach e incluso sabe que la Facultad de Ingeniería acortó la duración de las carreras y que ofrece otras carreras nuevas. “Hay que progresar en todos los niveles. Invito a que los que están egresando de Ingeniería, a que sean proactivos en la línea de la generación de redes y que los egresados que ya llevamos años en el campo laboral, seamos capaces de apoyar a la Usach para que la mutua vinculación sea un activo valioso”, finalizó.

Catalina Barraza, química farmacéutica: “El sello de la Universidad de Santiago es la diversidad y el alto nivel de sus profesionales”

Catalina Barraza, química farmacéutica: “El sello de la Universidad de Santiago es la diversidad y el alto nivel de sus profesionales”

A diferencia de otros jóvenes, Catalina Barraza tenía claro su destino desde muy pequeña. Fue una destacada estudiante de la primera generación que egresó de Química y Farmacia, de la Facultad de Química y Biología, obteniendo premios por su rendimiento que la llevaron a ingresar a hacer su práctica a un laboratorio farmacéutico líder del país y luego quedar contratada.
 
Desde enseñanza media le llamaba la atención la bioquímica, pero estimó que la investigación en aquellos años no contaba con el apoyo económico que merecía esta disciplina. Le habían hablado de la Universidad de Santiago y tras rendir su Prueba de Selección Universitaria –no óptima reconoce, porque no estudió tanto debido al cansancio - se dirigió hasta el barrio Estación Central, donde también su hermano cursaba sus primeros años de Ingeniería Civil Mecánica.
 
-“Mi opción era una Universidad privada o la Usach, pero mis papás insistían en el prestigio de la Universidad de Santiago y por ese lado yo me fui. Eso si llegué como un pollito a clases en 2013,  era todo un mundo universitario, gente de todas las Facultades. Solicité un crédito con aval del Estado y actualmente lo estoy pagando. Era dificultoso para mis padres costearnos las carreras”.
 
¿Cómo fueron esos años de Universidad, tomando en cuenta que tu generación sería la primera en titularse de esta carrera?Entiendo que obtuviste algunas distinciones por tu desempeño.
 
-Si, estábamos celebrando el día del químico farmacéutico en 2017. No sé si lo seguirán haciendo. La Universidad nos entregó la chapita de químico farmacéutico. Fui el mejor promedio de notas del ramo de tecnología farmacéutica. En lo profesional,yo me titulé el 2018 pensando en que podía desempeñarme en diversos rubros: farmacia, hospital, laboratorio farmacéutico, laboratorio químico, en una planta de alimentos o en una planta de bebidas. Es decir, tenía un campo muy amplio, donde los sueldos también varían. Hoy en mi trabajo me encargo de liberar los productos al mercado. Somos el último filtro en la industria farmacéutica, antes que el medicamento lo reciba una persona.
 
¿Cuál dirías que es la particularidad de la Universidad de Santiago, que la hace distinta al resto de los planteles de educación superior?
 
-Yo creo que es la diversidad que encuentras entre sus alumnos. Allí puedes contactarte con personas de diversos gustos, de múltiples tendencias, de distintas áreas y pensamientos. Uno conoce distintas realidades. Es culturalmente rica. Es mi Alma Mater.
 
¿Se distingue el egresado Usach del que sale desde otra Universidad?
 
-Yo creo que sí. Hice mi práctica en el laboratorio donde trabajo y después llamaron mucha gente de la Universidad de Santiago. Entonces creo que el perfil del estudiante Usach es llamativo. He visto pasar a varios ex compañeros de distintas generaciones de la Universidad por la empresa.La Universidad de Santiago no está lejos de la enseñanza que te pueda dar la Universidad Católica o la Universidad de Chile, y por el contrario, te entrega muchos más valores. En la Usach tú aprendes a buscar alternativas cuando no cuentas con todos los medios disponibles y eso lo puedes aplicar en tu quehacer laboral. Tenemos capacidad de adaptación e iniciativa propia. Nos enseñan a solucionar los problemas por nosotros mismos. Yo creo que los profesores que tuve fueron sumamente preocupados para alimentarnos como persona, porque además éramos la primera generación. Nos dieron las bases necesarias y nos aportaron con la ética profesional que es muy importante para un químico farmacéutico. Fíjate que en aquellos instantes en que estaba en la Universidad me preguntaba para qué tomar ética, pero ahora que estoy trabajando y libero productos al mercado, entiendo las razones de aquello para ser un mejor profesional.
 
¿Has pensado en continuar especializándote?
 
-Lo he pensado por un tema de crecimiento profesional y porque nunca está de más ya que química y farmacia siempre es una carrera que está en constante cambio. Siempre se descubren nuevas drogas. Trataría de conseguir una beca, porque en este momento es difícil la situación económica.
 
Catalina debe concurrir diariamente a cumplir sus labores. El teletrabajo es imposible de realizar para su tarea tan específica como es el aseguramiento y producción de medicamentos, pero el laboratorio cumple con todas las medidas sanitarias para sus trabajadores. Lamenta que en las calles aún persistan personas que no requieren salir por razones estrictamente necesarias. “En este país hay muchos deben salir a buscar su sustento diario, pero hay otras que están poniendo en riesgo a muchos más solo por estar paseando”, lamenta.

Macarena Lizama, Ingeniera en ejecución metalúrgica: “El mayor sello de la Usach es la diversidad y la capacidad de adaptación de sus titulados”

Macarena Lizama, Ingeniera en ejecución metalúrgica: “El mayor sello de la Usach es la diversidad y la capacidad de adaptación de sus titulados”

Es su primer empleo desde que egresó. Se enteró de este trabajo a través de la plataforma Linkedin. Astilleros y Maestranzas de la Armada, Asmar, necesitaba una Ingeniera en Ejecución Metalúrgica, postuló y quedó entre las dos únicas mujeres que disputaban el cargo (ambas de la Usach). Lo obtuvo pese a no tener experiencia en lo naval. Macarena Lizama tiene ese empeño y garra de los usachinos de corazón que aflora en los momentos de adversidad.

“Yo desde pequeña me vi en algo como química y biología, no pensaba que mi futuro seria la Ingeniería, pero  cursando enseñanza media me ofrecieron participar en una Escuela de Verano de la Universidad de Chile y me metí a Matemáticas dos años. Descubrí que tenía facilidades para esto, me gustaba y opté por  algo más ligado al trabajo en terreno. Di la PSU por segunda vez y así fue como llegué a Metalurgia a la Usach”, recuerda.

¿Habías estudiado otra carrera antes?

Si, Ingeniería Civil Industrial, pero no pude seguir pagando una universidad privada. Luego quedé en la Usach, buena Universidad, de renombre y muy bien calificada en Ingeniería. Es algo que se comenta afuera cuando pides opiniones; incluso, ahora con los pares a nivel profesional lo escucho, por un tema práctico, tienen como características sumamente marcadas. Yo soy primera generación de mi familia que accede a  la Educación Superior. Pesa mucho estar en una Universidad estatal. Tuve un primo que estudió Arquitectura y otro que ingresó un año antes que yo a Periodismo en la Usach. Ellos me dijeron  que era un gran lugar para estudiar, independiente de lo que otros comentan por los paros, como si fuera el único Plantel que tiene movilizaciones; a todos nos ha pasado, pero eso es parte del aprendizaje y te obliga a adaptarte a ciertas circunstancias, a un ritmo distinto y se saca siempre algo positivo. Estudié con CAE que recién lo estoy pagando con mi sueldo todos los meses y con Fondo Solidario. Cuando yo ingresé habíamos muy pocas mujeres y salimos menos todavía. En general la Ingeniería en Ejecución Metalúrgica parece ser una carrera de hombres, es cierto.  Es más, yo trabajo  ahora casi con puros hombres.  De 50, somos solo 3 mujeres, pero se puede salir adelante con éxito gracias a la preparación que te entrega la Universidad y no hay discriminación en esta carrera, ni tampoco en el plano laboral.

¿Qué consideras que tiene el profesional de la Usach que logra empleos de alta calificación?

-Yo siento que en el caso de Asmar, mi jefe requería una mano más ordenada. Como profesional de la Usach tenemos alta capacidad para adaptarnos, somos prácticos y dedicados al trabajo en terreno. Nos atrevemos a tomar desafíos. No he tenido quejas y la Universidad me entregó esos valores. Aquí funcionamos como astilleros para los buques de la Armada, pero también tenemos trabajos con empresas hidroeléctricas. Yo soy un apoyo técnico. Además tuve la posibilidad de ser jefe de buque de la Esmeralda, una especie de conexión entre la gente del buque y de los talleres de producción. Como  civil, no tenía tanto conocimiento de cómo funcionaba el cuento naval. Llevaba muy poco tiempo y no sabía si tenía la experiencia, pero pensé en esto como un desafío. Tuve que aprender todo de cero, de hecho, me llevaba a la casa los planos de la Esmeralda y estudiaba. Fue una pega agotadora, pero aprendí mucho. Nunca habían nombrado a una mujer para un cargo como ese. Es muy agradable trabajar ahí. El ambiente es muy bueno.

¿Qué es para ti la Universidad de Santiago?

-La Usach entrega un montón de herramientas y no solo a nivel académico. Te da una formación integral. Aprendes a desenvolverte, la diversidad te ayuda a entrar a cualquier lugar, a comunicarte bien.  La Usach no es una Universidad mall donde todos son parecidos. Allí conoces realidades diferentes que te enriquecen a nivel personal, que a veces es tanto o más importante que lo académico incluso. Tu puedes ser súper mateo, pero las habilidades blandas que te entrega nuestro Plantel  son muy necesarias.  Hay otras Universidades más técnicas, que vienen con otra forma de solucionar problemas.  Aprendes a ser práctico, a solucionar problemas. El mayor sello de la Universidad de Santiago es la diversidad, además del grado académico lógico, porque todos sabemos que es un Plantel muy reconocido. Yo me relaciono con muchos chicos practicantes que provienen de mi Universidad. Somos hijos del rigor, ante un problema te adaptas y sabes resolverlo porque así aprendiste. Confío  plenamente en un usachino o usachina. Se nota el sello.

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