Con una propuesta que mezcla creatividad, pedagogía y conocimiento científico, el colectivo Cuenta Usach se ha consolidado como un espacio formativo que busca generar un impacto territorial acercando las matemáticas y la ciencia a niños, niñas y jóvenes de manera lúdica y cercana.
La iniciativa, impulsada desde el Departamento de Matemática y Ciencia de la Computación, nació en 2022 gracias a la adjudicación de un fondo VIME que permitió poner en marcha sus primeros talleres y actividades. Hoy, el grupo funciona de manera autogestionada y cuenta con 12 integrantes activos, entre estudiantes, docentes, funcionarios y personas externas a la universidad.
Coordinado por la bibliotecóloga Paula Silva Rubio, quien lleva cerca de dos décadas trabajando en la institución, el colectivo se ha enfocado en desarrollar metodologías que combinan la narración oral con contenidos científicos. “Contemplamos líneas de trabajo de entrega de conocimientos técnicos, creativos y pedagógicos, que relacionan algo tan básico como la narración oral y la ciencia. A medida que fuimos trabajando, nos dimos cuenta de que las dos cosas se mezclaban y funcionaban muy bien”, señaló Silva.
La convocatoria para ser parte de este nuevo año formativo ya está disponible a través de Cuentausach y los resultados estarán a partir del viernes 10 de abril.
Cuatro años de narración
Uno de los pilares de Cuenta Usach es la formación constante de sus integrantes. Por medio de cursos internos, el grupo incorpora cada año una nueva disciplina de aprendizaje como narración oral, uso de la voz, improvisación, libros experimentales y soportes textiles. En 2024, por ejemplo, profundizaron en la técnica japonesa Kamishibai, con la que crearon su primer cuento centrado en la contaminación lumínica, sumando al año siguiente formación en teatro de sombras.
Durante el 2025, la agrupación visitó escuelas rurales en Chimbarongo y Putaendo y en lo que va de año, ya han realizado actividades en dos establecimientos más. Junto a la coordinación de Felipe Alarcón, de la Ludoteca Municipal de Estación Central y a Ernesto Mardones, encargado VIME de la Facultad de Ciencia, sostuvieron reuniones para ejecutar intervenciones durante el mes de la mujer, como las primeras funciones del año.
Así, de la mano de una charlista de la misma facultad, realizaron juegos y actividades que buscaron desafiar a los niños, niñas y adolescentes desde un punto de vista más estratégico, más lúdico y cercano, con el fin de acercarlos a las matemáticas y la ciencia de una forma que despertara aún más su curiosidad.
“Hacemos ejercicios con juegos de ingenio, de rapidez, donde tienen que calcular o lanzar una ruleta que contiene un desafío y si lo adivina le dan un premio. Todas esas cosas son pequeños aportes para motivar la ciencia, para que la ciencia se sienta cercana y no como algo lejano y hostil”, mencionó la coordinadora general.
Además, Cuenta Usach lleva dos años seguidos participando de la Escuela de Invierno de la Facultad de Ciencia, instancia en la que han logrado convocar cerca de 100 participantes en modalidad remota, incluyendo público internacional.
Para este 2026, el colectivo proyecta nuevos desafíos. Entre ellos, la creación de una segunda antología de microcuentos basada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como la incorporación de talleres para crear libros pop-up y cursos de títeres orientados a la primera infancia, con el fin de seguir explorando otras formas de enseñar ciencia.
También esperan ampliar su alcance territorial, con visitas a escuelas en localidades como San Vicente de Tagua Tagua, Navidad y Curacaví con un programa que pretende incluir “el contar cuentos, susurradores, juegos y en la tarde la ejecución de un taller para los profesores, profesoras, educadores y encargadas de los colegios, para que aprovechen de aprender un formato diferente”, afirmó Paula.
Como miembro del Departamento de Matemática, la Coordinadora General del colectivo asegura sentirse orgullosa de encontrar las formas de acercar la Universidad a la comunidad y de realizar un trabajo que tiene un impacto directo, sobre todo en zonas donde la ciencia parece estar más lejana. “Yo siento que el bibliotecario no es solo para estar detrás de un mesón prestando libro y ahí va mi aporte personal hacia la universidad. Pienso que la universidad también tiene la misión de ir al territorio. La universidad no está solo aquí adentro, también está afuera, y para mí eso es hacer universidad”, comentó la bibliotecóloga.
